cerebros como esponjas
La aplicación de las nuevas tecnologías al universo psicológico es general, pero si hay un campo donde tienen mayor implantación, y seguramente muchas posibilidades de variedad y éxito, es en el mundo infantil. La psicopedagogía no sólo ha ampliado enormemente su campo de actuación en los últimos años, sino que tiene la ventaja de que los más pequeños tienen una receptividad mucho más acusada a la utilización de estas herramientas.
«En este campo hay muchísimos programas, se trabajan desde dislexias hasta los campos como el síndrome de déficit de atención e hiperactividad. Y, por supuesto, todas las terapias de desarrollo cognitivo, estimulación de la inteligencia,...».
Esther Prada explica que las nuevas tecnologías resultan «muy motivantes» para los niños. Forman parte de su entorno desde el principio, de hecho está demostrado que esta exposición desde pequeños hace que sean capaces de percibir muchos más detalles de las imágenes complejas que las personas mayores».
En casos de hiperactividad y déficit de atención, por ejemplo, «los niños que no son capaces de mantener el interés con otras actividades sí pueden hacerlo con sus programas y juegos favoritos. Y eso es una vía de entrada para conseguir prolongar su atención en otro tipo de tareas, y les motiva mucho».
En la estimulación de la inteligencia en bebés «los dispositivos que ha existen son muy interesantes, pero hay muchas más cosas que pueden hacerse».
En investigaciones como las que lleva a cabo la psicóloga leonesa en León y Salamanca el campo de actuación en la psicopedagogía también es muy importante, aunque no sólo se aplican a los más pequeños. Los problemas de lenguaje, de escritura y lectura, son algunas de las actividades en las que están centrándose buena parte de las investigaciones.
Cada vez más herramientas que contribuyen a mejorar los resultados de las terapias que desarrollan los distintos campos de la psicología. «Aunque es cierto que, a la hora de que una persona hable de emociones y desnude su alma, tiene que haber delante otra persona», concluye Prada.