borrar tatuajes
El Instituto Rocasolano patenta un sistema de láseres de color que no dañan la piel. E liminar tatuajes no deseados suponía hasta ahora dejar un rastro de quemadura en la piel. El desarrollo de un sistema de láseres que cambia de color de manera sencilla y asequible permite ahora hacerlos desaparecer sin dañar la piel. Lo ha desarrollado un investigador berciano.

El investigador berciano Ángel Costela ha desarrollado los láseres con su equipo.
El desarrollo de las aplicaciones de los láseres en los últimos años se ha centrado en los resultados de tipo médico y optoelectrónico. El resultado también puede tener sus beneficios en cuestiones estéticas. Por ejemplo, en la eliminación de tatuajes, uno de los servicios más demandados en los últimos años. El láser es el sistema empleado habitualmente para este tipo de «borrado», aunque con frecuencia los que se utilizan dejan marcas y quemaduras en la piel.
El equipo del investigador berciano Ángel Costela, del Instituto Rocasolano del Centro Superior de Investigaciones Científicas (Csic), ha patentado un sistema que permite borrar todo tipo de tatuajes sin producir daños en la piel.
Costela ha desarrollado una larga carrera de investigador vinculada al desarrollo de los sistemas de láseres decolorados. En los últimos años las investigaciones se han enfocado a aplicaciones de tipo biológico, en el desarrollo de moléculas para crear marcadores fluoresccentes que interactúen con las células.
Entre estos sistemas han patentado uno que consigue eliminar los tatuajes. «Se basa en el estudio de la interacción de la luz láser con los tejidos biológicos, para saber cuál es la mejor manera de conseguir una reacción que elimine algo que está en ese tejido».
Costela reconoce que los tatuajes son difíciles de emilinar. «Hace tiempo que se utilizan los láseres, aunque los había de pocos tipos para su utilización en el mercado. Se utilizaban de forma agresiva, para ablacionar o quemar la piel afectada. Prácticamente se quitaba un trozo de piel, así que se eliminaba el tatuaje, pero quedaba una herida».
El científico leonés explica que «la ventaja de los láseres que hemos desarrollado es que si se utiliza el color adecuado pueden destruirse los pigmentos sin afectar a la piel. Y esa es la idea».
El problema científico estaba solucionado, pero no tanto el empresarial. «El caso es que diferentes colores del tatuaje requerían diferentes tipos de láser para ser elminados». El color rojo, por ejemplo, requiere un láser de color verde; los tatuajes amarillos o verdes se eliminan con luz láser azul,... «Lo difícil es encontrar láseres que emitan en diferentes colores. Para hacer este proceso se requería una fuerte inversión, no es rentable comprar varios láseres para realizar esta operación».
El equipo de investigadores aplicó sus conocimientos en láseres decolorantes para encontrar una solución al problema. «La ventaja de los colorantes es que con un único dispositivo y cambiando un elemento, que es como de un centímetro, puedes conseguir con un solo aparatao cambiar el color de la luz que se emite. Y se hace de forma rápida, simple y barata».
La herramienta diseñada por el equipo del Instituto Rocasolano permite tener diferentes colores de luz láser con un único dispositivo, «así pueden eliminarse tatuajes de diferentes colores». Con una ventaja: la aplicación de esta técnica no produce daños en a piel.
Algunas clínicas están utilizando ya estas técnicas. El aparato diseñado por el equipo de Costela «es una idea muy novedosa, que está algo frenada por la situación económica, porque ya hay empresas interesadas en desarrollarlo». Es un único y pequeño dispositivo el que consigue cambiar el color de la luz láser que se emite, y adaptarlo al color del tatuaje que se quiere eliminar. «Siempre, insiste el científico leonés, teniendo en cuenta que la utilización de este sistema se basa en una reacción con la piel, no produce quemaduras y por tanto no deja rastro en la persona a la que se aplica».