De buen rollo por la Red
ciberágora. Marcos Gomez Hidalgo Subdirector de programas del Inteco
¡No me insultes! ¿Por qué me injurias? ¿Te crees el poseedor de la verdad absoluta?...Son cosas que te sientes con ganas de decir cuando un troll se pone chulo en Internet… si no las has dicho ya en alguna ocasión.
Estos personajes, los trolls de Internet, son quienes tratan de sacarnos de nuestras casillas, ultradefensores de sus ideas (lo que no tiene por qué ser malo siempre que no se pisotee a nadie), atacan sin discreción, ponen a caer de un burro a cualquiera o emiten juicios u opiniones sobre cualquier cosa. Y lo hacen en los muros de las redes sociales, en foros, comentando noticias o incluso en blogs. A veces se ponen pesados hasta por el whatsapp. Estos, de vez en cuando, nos hacen la vida imposible. Buscan la polémica, la crispación y también el famosismo, y quizás ——por qué no— alimentar o que alimentemos su trendtopic.
Normalmente todo empieza por un comentario u opinión que suscita polémica o, por un insulto o por una crítica con tintes personales, y el resto de los usuarios entra al trapo. Cualquier razón es buena si genera más comentarios, y el éxito llega cuando se producen pequeños o quizás grandes movimientos sociales, hechos que con la Red y los actuales servicios es un poco más fácil, por la posibilidad de disponer de una campana de resonancia hiperconectada.
Todo esto se ve potenciado por la posibilidad de anonimizar nuestra actividad en la red detrás de un Nick, un pseudónimo o un hashtag. Pero si además tienes vida pública en la red y estás totalmente identificado, y quién no si quiere ser alguien, entonces el problema puede ser mayor, porque ante cualquier metedura de pata, y todos somos humanos, te pueden hacer añicos. Ante estos trolleadores no cabe mucho más que estar atentos y hábiles a la hora de identificarlos, ignorar en lo posible sus ataques ‘verbales’ y si es posible advertir al administrador del servicio (red social, foro, blog, etc.) para que valore la expulsión del troll y elimine sus comentarios. Si os atrevéis a intentar apaciguar a un troll… buena suerte. Y no olvidemos que todos podemos algún día perder los nervios y expresar algo de forma errónea por lo que alguien puede pensar que somos un poco troll.
Hilando con estas situaciones y dado que llevamos ya unos añitos en la Red relacionándonos por cada vez más canales, tendencias o códigos que se enfocan a manejarnos por estas vías de forma educada, con respeto, cierta ética y con buen gusto, vienen muy bien, para recordarnos todos que somos de carne y hueso. La Netiqueta o Netiquette es una palabra inventada —formada por net (inglés) y étiquette (francés)— y que significa algo así como ‘normas de comportamiento en Internet’. Netiqueta recoge un conjunto de consejos que deberíamos tener en cuenta todos los que utilizamos Internet para comportarnos correctamente en la red, en un chat, blog...
Desde la web www.netiquetate.com de Pantallas Amigas se fomentan reglas voluntarias de ética y buenos modales en la red, que aceptadas mayormente por todos pueden conseguir facilitar la buena convivencia en Internet.
La Netiqueta nos proporciona una serie de recomendaciones para tratar con respeto a los demás en Internet y para que cuidemos de nuestra privacidad, pero no sólo la nuestra, también la de los demás, especialmente de aquellos que consideramos amigos o conocidos.
Pedir permiso para publicar fotografías o vídeos de otras personas, pensar bien antes de emitir un juicio u opinión, evitar insultos o humillaciones, respetar la intimidad y privacidad de otros así como exigir que los demás hagan lo propio con la nuestra son ejemplos de buenas prácticas en esta materia. A nadie le gustaría encontrarse una foto suya en un lugar inapropiado o que nos griten (en mayúsculas) en un foro o en un correo electrónico. Además siempre podemos ir de buen rollo usando emoticonos que evitarán malas interpretaciones. Eso sí, si nos sentimos atacados lo mejor es tomárselo con tranquilidad, no responder violentamente o caer en la provocación, porque malos entendidos siempre puede haber.
No es plato de buen gusto que te llamen la atención en público, y por eso es básico en las relaciones, y más en Internet, hacerlo lo más privado posible. En definitiva, el sentido común una vez más es una buena regla de aplicación y no hacer nada que no nos gustaría que nos hicieran…o nos podemos convertir en trolls de Internet ?
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