Diario de León

Sms con código morse

Una alumna de salamanca diseña un brazalete que traduce los mensajes de móvil a los sordociegos. C uando el único contacto con el mundo es a través del tacto o el olfato, contar con una herramienta que pueda ayudar a interactuar con otras personas puede ser de vital importancia. En una sociedad donde parece que no se puede vivir sin el móvil, las personas sordociegas pueden llegar a aislarse aún más, si se quedan fuera de estas tecnologías.

Yerae Martín y el grupo de alumnos y profesores que le han ayudado en su proyecto.

Yerae Martín y el grupo de alumnos y profesores que le han ayudado en su proyecto.

Publicado por
Y.R.T.| salamanca
León

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Consciente de la importancia de ampliar la accesibilidad de los teléfonos móviles a las personas con esta discapacidad, una alumna de cuarto de Informática de la Universidad Pontificia de Salamanca, Yerae Martín, ha ideado un dispositivo capaz de traducirles los mensajes a un lenguaje que ellos pueden interpretar.

A través de un brazalete donde se guarda un dispositivo telefónico normal con sistema Android, los sordociegos reciben las informaciones a modo de pulsaciones que pueden descifrar fácilmente porque se hacen mediante código morse.

De esta forma, explica Martín, pueden recibir mensajes que les ayudarán a desenvolverse en su día a día y les permitirá estar conectados con personas de su entorno, con todas aquellas que le rodean independientemente de si conocen su especial lenguaje o no.

Dar una noticia, preguntarle cómo está o si necesita algo ya no tendría por qué requerir la presencia de un intérprete y se contribuiría así a mejorar su autonomía personal.

Martín confiesa que, cuando pensó en qué hacer para el trabajo de fin de grado tenía claro que quería diseñar algo que «ayudara a otras personas, que fuera útil» para alguien y se dio cuenta de que en el ámbito de las personas sordociegas hay mucho por hacer. Quizá, añade, es porque es un colectivo menos numeroso que el que engloba a otros discapacitados y le resultó llamativo que no se hayan desarrollado dispositivos de este tipo hasta ahora.

El profesor y coordinador de este proyecto, Javier Bajo, explica que ya han patentado la propiedad intelectual de esta herramienta y el objetivo es poder cederla a la ONCE para que puedan explotarla.

El prototipo del brazalete ya está elaborado y funcionando, aunque aún faltan algunos pasos más, como por ejemplo el probarlo con personas sordociegas o expertos en la materia. Será en ese momento cuando se realicen los ajustes necesarios, como velocidad o intensidad, para que los mensajes lleguen perfectamente a su destinatario.

La profesora de Ciencias de la Educación de la UPSA, Amparo Casado, detalla que la «singularidad» de esta discapacidad es que aúna una dos deficiencias, la visual y auditiva, que pueden ser congénitas o adquiridas. Quienes la sufren a una determinada edad tienen más facilidades para comunicarse, porque pueden haber aprendido por ejemplo el sistema braile o a hablar, pero, sin embargo, cuando se trata de una discapacidad congénita, el aislamiento llega a ser total y tienen muchas «carencias» a la hora de establecer vínculos con otras personas. Esta experta apunta que casi nadie conoce el lenguaje de signos dactilológico, es decir, un sistema de comunicación que se realiza mediante dibujos en las palmas de la mano.

Romper esa burbuja de silencio y soledad es un problema que podría paliarse gracias a dispositivos como el diseñado por esta alumna. Casado detalla que es un prototipo que «contribuye» a mantener un contacto con el exterior, que por tanto, mejorará «su calidad de vida».

Nadie necesita saber nada más que el funcionamiento de su móvil, añade Martín, y esta «sencillez» en su manejo es parte del éxito que auguran a esta tecnología.

Y a la inversa

Este dispositivo es la base de un trabajo que puede irse perfeccionando con el tiempo ya que ofrece muchas posibilidades. Ahora trabajan en la forma de «ampliar» sus características para que no sólo puedan mandarse mensajes de texto sino también para que puedan traducirse e mails o mensajes de voz.

Yerae Martín avanza que le gustaría hacer «el proceso inverso», es decir, que estas personas puedan contestar con una interfaz que se coloque en el teléfono con un teclado braille. No sería más que «poner una pegatina» en el terminal en relieve y así podría producirse un feedback.

Iniciativas como estas ponen de manifiesto que frente a la crisis, el valor de las ideas es capaz de «seguir moviendo el mundo». Ésa es la filosofía con la que se creó el proyecto Azteca, en el que se engloba este diseño y en el que participan las dos universidades salmantinas junto con las empresas Indra, W Telecom y CSA con el objetivo de desarrollar entornos laborales accesibles, sirviéndose de las últimas tecnologías.

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