Diario de León

más allá de la predicción

H asta ahora es imposible saber dónde habrá niebla y dónde nevará con exactitud y en tiempo real. Ese es el reto de un grupo de científicos leoneses que diseñan una plataforma que genera mapas de riesgos cada quince minutos. Es accesible para todos los ciudadanos sólo con registrarse en su web.

Ángel Manuel Guerrero, Lucía Hermida, Laura López Campano (de pie); Andrés Merino, Roberto Weigand y
Estíbaliz Gascón (sentados).

Ángel Manuel Guerrero, Lucía Hermida, Laura López Campano (de pie); Andrés Merino, Roberto Weigand y Estíbaliz Gascón (sentados).

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nuria gonzález | león
León

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Cuando concluya este año, los científicos leoneses del Grupo de Física de la Atmósfera habrán puesto en marcha la sofisticada herramienta que hará posible predecir, en tiempo real y con exactitud, dónde graniza, dónde nieva y dónde hay niebla. De momento, ya lo han logrado con el granizo. Un sistema pionero al que podrán acceder todos los ciudadanos a través de su página web.

De este modo, la aplicación que han creado permite saber, con un 85% de probabilidades, dónde va a granizar cada quince minutos. Información que puede ver cualquier persona en grandes mapas sólo con registrarse en su página web (http://gfa.unileon.es).

Ahora sólo quedan dos retos, hacer lo mismo con la nieve y con la niebla, algo fundamental para las personas que viajan habitualmente y para las administraciones que corren con los gastos que generan las alertas meteorológicas. Laura López Campano es la coordinadora de una investigación que comenzó en el 2011 gracias a la financiación de la Junta de Castilla y León. Señala que una de las aplicaciones más demandadas por la población en general es conocer de manera cuasi-real (nowcasting) dónde se están produciendo este tipo de precipitaciones.

Esta joven investigadora leonesa reconoce que, hoy en día, saber los lugares exactos dónde va a nevar es muy complicado ya que esta precipitación es muy difícil de predecir con un alto nivel de fiabilidad. Hasta ahora, la forma más precisa que existe es a través de la información enviada por el MSG-3 (Meteosat de Segunda Generación) que cada cuarto de hora envía datos sobre la probabilidad de que esté granizando en un determinado lugar con una resolución de cuatro kilómetros. «Pero el satélite no tiene la capacidad de saber si está nevando, puesto que sería necesario detectar capas frías en el suelo y no puede hacerlo», matiza Laura López. Precisamente, este es uno de los retos que se plantean ahora los investigadores, tras la experiencia positiva lograda con las tormentas de granizo.

Laura López asevera que la posibilidad de utilización de imágenes de satélites, con una gran densidad de información espacial y con una alta frecuencia temporal, posibilita el seguimiento en nowcasting de determinadas variables que pueden servir de base para una adecuada estimación tanto del tipo de precipitación como de la intensidad de la misma.

Laura López resalta que «conocer lo que sucede en el suelo (verdad terreno) es fundamental para mejorar la probabilidad». Por eso tiene claro que este aspecto, combinado con los datos del satélite proporcionarían una información mucho más veraz y precisa.

Uno de los objetivos es la creación de la Red de Observación Meteorológica de Castilla y León, puesto que «el estudio de los riesgos meteorológicos es extremadamente complicado debido a su diversa topografía, su gran extensión y la variedad de características climáticas que le afectan».

De hecho, Laura López recalca que una de las mayores dificultades encontradas en la calibración de las herramientas necesarias para el seguimiento de estos riesgos es la incertidumbre presente en los datos de observación. Es decir, conocer con exactitud la zona en la que nieva, se registra granizo o presenta niebla.

Una Red en la que también tendrán cabida las experiencias de los ciudadanos que, con sus aportaciones en tiempo real cuándo se encuentren ante situaciones de nieve o niebla, darán un valor añadido a este proyecto.

A este respecto, López Campano remarca que el objetivo es integran en una plataforma única todos los datos de observación obtenidos de las estaciones meteorológicas y también de observadores voluntarios, es decir, de aquellos ciudadanos que quieran facilitar información de dónde nieva o dónde hay niebla. «Esta red ayudará a mejorar de manera significativa la calidad y cantidad de los datos de observación meteorológica», reconoce esta científica. Un trabajo que se desarrolla conjuntamente con la Fundación del Centro de Supercomputación de Castilla y León, ubicado en el Campus de Vegazana, que proporciona los cálculos exactos para acercarse a la mayor fiabilidad posible.

Entre el material utilizado para hacer realidad este proyecto destacan, por ejemplo, los telenivómetros. Son unos aparatos que se colocan generalmente en zonas de montaña y que miden el espesor de la nieve en un momento determinado. Sin embargo, explica esta científica, presentan algunos problemas, como la posible acumulación de nieve justo en el lugar donde están instalados, lo que distorsionaría la información general. También existen pluviómetros calefactados, que sirven para medir la cantidad de precipitación al fundir la nieve.

Otra herramienta son los disdrómetros, que clasifican el tipo de meteoro que cae mediante láser, pero son muy caros y este grupo de investigación sólo dispone de uno. Sin embargo, ninguna de estas herramientas se ajusta a las necesidades de los investigadores, así que pretenden compensar la falta de datos con la creación de la Red de Observación Meteorológica compuesta por personas.

En la plataforma que dará lugar a un mapa de riesgos meteorológicos en tiempo real será fruto de integrar toda la información de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), que son los organismos públicos que disponen de estaciones meteorológicas, a los que habría que añadir las estaciones privadas. En total, «en Castilla y León hay más de 90 estaciones meteorológicas, pero en muchas ocasiones se sitúan en las mismos lugares», indica la responsable de este importante proyecto. Nuevo modelos de predicción, afirma, a los que tendrán acceso los ciudadanos registrados en su web.

Una de las fases del proyecto ha consistido en analizar los datos registrados entre 1960 y 2010 en diez ciudades de Castilla y León, las nueve capitales de provincia y Ponferrada, para estudiar la tendencia en el número de días de nieve al año.

La principal conclusión que se ha obtenido es que se ha producido un descenso significativo en la cantidad de jornadas que nieva, sobre todo en León, Ponferrada y Salamanca, aunque curiosamente en Segovia ha habido un incremento. En el resto de las ciudades analizadas las variaciones no son apreciables.

Para medir el número de días de nieve, se toma como referencia el número de días en los que se registran precipitaciones en forma de nieve en una determinada localidad junto con la percepción que los ciudadanos tienen de «nevada» porque cuándo la precipitación es débil no se considera así entre la población. El Grupo de Física de la Atmósfera complementa su proyecto con campañas de evaluación de riesgos y educación ambiental en riesgos meteorológicos, de manera que tanto adultos como escolares sepan, por ejemplo, qué hacer ante la nieve. Todas las campañas se pueden descargar en la web una vez que el usuario se ha registrado en su página web.

Estos investigadores también realizan estudios sobre percepción de riesgos meteorológicos por parte de la población. Sus datos en Castilla y León indican que entre 2002 y 2012 el 30% de las noticias sobre riesgos meteorológicos estuvieron relacionadas con la nieve, muy por encima de otros, como el calor, las fuertes precipitaciones o la niebla. Para los expertos los resultados contrastan con la realidad, porque en muchas provincias las nevadas no suponen el riesgo meteorológico principal.

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