Diario de León

Ipad de los monos

sin tiza ni papel. GLORIA SARMIENTO Profesora EOI-León

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León

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Tengo nostalgia de aquellas tardes de sábado en las que se alternaban películas de John Wayne, El Acorazado Potemkin y algunas de Tarzán y Jane en el único canal de televisión española. De ese momento será más o menos cuando nació en mí la curiosidad por los monos y lloro si los imagino presos en circos, en zoos o lo que llaman ahora centros de recuperación.

La última vez que vi a un chimpancé de cerca no tenía yo más de 15 años y me juré que jamás volvería a un circo y lo he cumplido. Ni muerta.

El espectáculo fue precioso de puertas para fuera. Era una familia humana perfectamente sincronizada en baile con los monos. Eran las fiestas de San Juan y nos invitó el padre de las Revuelta, Antonio, para más señas. Yo llevaba un vestido azul, de un azul tan eléctrico que se me pegaba a las piernas, porque mi vestido necesitaba una toma a tierra. Y de idéntico azul iban los monos, todos uniformados. La somanta de palos que recibió el mono que se confundió en los pasos sólo la vi yo, que estaba justo entre la cortina y el escenario. Se me atragantó San Juan, el circo y la rubia del número y su familia, que eran también los trapecistas de un poco más tarde y a los que yo desee que se cayeran de lo más alto y se estamparan contra el suelo, pero no tuve suerte.

Escondí el dolor como pude y es la primera vez que lo muestro, no es bueno enseñar heridas. Hace poco afloraron las lágrimas de hace treinta y pico años que estaban soterradas en el corazón al ver el documental de Nim, que cuenta el experimento que hicieron con él y consistía en criarlo como humano en una familia de Estados Unidos (Proyecto Nim, www.teledocumentales.com/proyecto-nim (93’:19’’), www.project-nim.com). Es un documental que no puede aguantar cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad. Por si fuera poco ahora tengo noticias de Tommy, otro mono de Tarzán que se encuentra encerrado en el zoo de Milwauke, Wisconsin.

A este zoo han llegado los iPads y los han repartido entre los monos, los monos los manejan y se alegran al comprobar que con una caricia de pantalla se va de icono en icono y les encanta ver los santos de la pantalla y cambiar de imagen con cada pulsación.

Todos los monos están encantados y los estudiosos del experimento con quien más encantados están es con Tommy, que era tímido pero ahora socializa con los demás y mira su iPad y el de los otros monos. Y ¿no será Tommy otro orangután acostumbrado a recibir palizas en San Juan de una madre humana que ni es madre ni es humana ni nada de nada?

No sé mucho de Tommy, ni del proyecto, ni lo que vienen a demostrar los americanos con tanto cuento y si soy sincera me tiene que dar igual si no quiero empezar a llorar. Tanto estudio americano, tanto rollo, tanto experimento para amargar la vida a un mono en la cautividad.

Pero si no lo digo reviento y yo me pregunto, cuando el mono se aburre entre barras, ¿no será que es bienvenido el iPad para matar el tiempo de condena y que se muestran agradecidos sin más de que se hayan atrevido a visitarles estos estupendos de Mac?

Quizá Mac saque en claro del experimento diseñar un mismo modus operandi para monos y humanos que consista en dar un manotazo, y clac! funcionando,sin mucho que pensar, a prueba de monos y de humanos se puede etiquetar, lo que antes se llamaba a prueba de tontos y en castellano se traduce por total seguridad.

Pues eso, los monos ya tienen iPad. Y seguro que le sacan partido como mi amiga Pilar que ya le está cogiendo el tranquillo. Yo creo que la gente se compra el iPad seducida por la elegancia del diseño de la manzana mordida de Eva que lleva serigrafiada detrás y que promete sabiduría y ciencia. Por eso opino además que si te compras un iPad debes de aprender a descubrir todas sus posibilidades, no sólo debes engordar la cuenta de resultados de la empresa de Esteban Trabajos en el Valle Asiliconado.

Tenemos en España más iPhones y más tabletas por testa que nuestros queridos vecinos más avanzados y que nunca han comido tocino a la hora de la merienda. Pero bueno, si alguno de mis alumnos tiene iPad, o cualquier otra tableta, que la traiga a clase que hemos puesto wifi y practicamos eso del Byod, bring your own device , lo que expresan en mi pueblo y aledaños con un «da pa contra acá ese telar», pues eso tú ven a clase con el iPad y vete APPlicándote con las herramientas fundamentales de tu aprendizaje que para mi son el elefante, el Penultimate y el Magic Cloud.

Debemos contribuir al estudio americano concluyendo que los monos no es que tengan interés en las tabletas sino que están aburridos de una vida sin sentido al servicio de la ciencia y se han sabido queridos al recibir un regalo, como se han sentido heridos al recibir porrazos, y echan de menos a Tarzán en las tardes lluviosas de los sábados.

Para el próximo estudio absurdo americano, yo propongo que como los monos a falta de Tarzán se han hecho amigos de Mac, que cambien la manzana por una banana y veamos si el cambio de fruta afecta a las ventas del iPad.

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