la vida sin los cereales
científicos leoneses buscan bacterias que eviten el daño del gluten en los celíacos. E s un problema para algunas personas que consumen alimentos elaborados con trigo, cebada o centeno. Saber más sobre el metabolismo del gluten en humanos, aún poco estudiado, es el objetivo de un grupo de científicos leoneses volcados en esta patología desde hace seis años. Sus resultados, auguran, mejoran el día a día de las personas celíacas.

María Esther Nistal y Alberto Caminero participan en el proyecto de investigación.
María Esther Nistal González y Alberto Caminero son los dos jóvenes investigadores leoneses que participan en un proyecto de I+D+i sobre la enfermedad celíaca (EC), dirigido por el doctor en Microbiología Francisco Javier Casqueiro. El grupo de investigación que dirige ha trabajado sobre esta patología los últimos seis años. Se trata de una enteropatía inflamatoria crónica del intestino delgado que aparece en individuos genéticamente susceptibles y es causada por una respuesta inmune inapropiada a las proteínas del gluten presentes en el trigo, así como a proteínas similares presentes en la cebada y en el centeno. La EC es una de las intolerancias alimentarias más comunes. Se estima que la EC tiene una prevalencia entre un 0,5 y 1% en la población mundial.
Estos investigadores explican que aunque el agente externo que activa los síntomas en la EC es el gluten, desde hace tiempo se postula que los microorganismos podrían tener un papel importante en el proceso fisiopatológico de la EC. De hecho, numerosos estudios demuestran que existe un desequilibrio en la microbiota intestinal de los pacientes con EC, tanto en niños como en adultos. Por este motivo una de las líneas de investigación que se ha desarrollado en su grupo ha sido el estudio de la microbiota duodenal en pacientes celíacos y los que no lo son.
Sin embargo, la línea principal de investigación es el estudio del metabolismo del gluten en humanos. «El gluten está formado sobre todo por proteínas. Y son estas proteínas las que resultan dañinas para los pacientes celíacos», resaltan.
Estos jóvenes científicos explican que estudios previos in vitro han mostrado que las proteínas del gluten son resistentes a la digestión completa por parte de las enzimas digestivas humanas. Como consecuencia de esta resistencia se generan péptidos de gran tamaño, capaces de desencadenar la respuesta inmunológica característica de los pacientes con EC.
«Nosotros estamos especialmente interesados en el estudio del papel que tiene la microbiota intestinal en el metabolismo de las proteínas del gluten», argumentan María Esther y Alberto. Por eso insisten en que su grupo de investigación ha visto que en el tubo digestivo humano hay bacterias que pueden crecer empleando las proteínas del gluten como nutrientes. Al mismo tiempo sostienen que algunas de estas bacterias podrían hacer que las proteínas del gluten fuesen menos dañinas para los pacientes celíacos o, por el contrario, que estas bacterias intestinales participasen del proceso fisiopatológico generando péptidos inmunogénicos. Actualmente estudian cuáles de esos microorganismos pueden desactivar la respuesta inmune que tiene lugar en los pacientes celíacos y si esos microorganismos pueden usarse como probióticos para el tratamiento de la EC.
El director de este grupo de científicos, Javier Casqueiro, asegura que comenzaron a investigar esta enfermedad tras una colaboración con los servicios de Gastroenterología e Inmunología del Hospital de León. «La enfermedad celíaca nos pareció un tema muy interesante porque es una enfermedad que afecta a mucha gente y desde el punto de vista microbiológico estaba poco estudiada», matiza.
Aunque depende de las conclusiones que obtengan , destaca que uno de los objetivos es encontrar una bacteria probiótica que pueda ayudar a los pacientes celíacos con las transgresiones inadvertidas de gluten. «Esto, sin duda, facilitaría mucho la vida diaria de los pacientes celíacos», aclara.
Destaca que la enfermedad celíaca era desconocida hace veinte o treinta años pero actualmente es bastante más conocida. Las asociaciones de celíacos, pediatras y gastroenterólogos se han encargado de difundir la información sobre todo en el colectivo médico. DE hecho, en la mayoría de los supermercados ya hay zonas específicas de productos sin gluten. «A mi juicio —recalca—dónde todavía falta información es en el negocio de la restauración».
Además del trabajo de Casqueiro, estos avances son posibles gracias a la tesis que desarrolla la joven investigadora María Esther Nistal (29 años) que lleva por título «Estudio y comparación de la microbiota intestinal en individuos no celíacos, frente a pacientes diagnosticados de enfermedad celíaca». Está codirigida por el doctor Santiago Vivas Alegre.
En cuanto a Alberto Caminero, tiene 27 años, también es biólogo y su investigación se denomina «Estudio del metabolismo del gluten en voluntarios sanos, pacientes celíacos y familiares de celíacos».