del laboratorio a las granjas
INNOVACIÓN, investigación, desarrollo y nuevas tecnologías. L

Aquilón CyL ha patentado las cepas para desarrollar las vacunas contra la disentería porcina y un producto probiótico para sustituir el uso de los antibióticos que combaten los problemas digestivos de los cerdos lactantes. Son los hitos del primer año de vida de Aquilón CyL, una empresa de base tecnológica que nació en el 2012 y que está integrada por la Universidad de León, la compañía internacional de I+D+i Janus Developments y la Universidad Autónoma de Barcelona. Dos retos «fundamentales», tal y como describió uno de los responsables de Aquilón, Luis Ruiz, que señaló que ahora comienza el desafío para transformar estas cepas en un producto industrial que se comercializará en todo el mundo. Para garantizar la exclusividad de estas cepas se han depositado en los bancos de células de París y de Valencia, dos de los más prestigiosos y seguros del mundo.
«A partir de ahora comenzamos el escalado industrial de estos productos, que se convertirán en vacunas, que testaremos para demostrar que son seguros y eficaces», sostuvo el responsable de Janus Developments, para después iniciar su comercialización a través de una empresa multinacional.
Miles de millones de animales podrán recibir las vacunas que se desarrollan en Aquilón CyL bajo tres aspectos innovadores como son los productos, el modelo de gestión y el posicionamiento. El primero de ellos, abunda Ruiz, porque se basa en conocimiento nuevo, protegido por patentes y desarrollado en el contexto de la investigación pública, tanto en la Universidad de León como en la Autónoma de Barcelona. «Además, todos los proyectos en los que se basa el plan de negocio de Aquilón han dado lugar a tesis doctorales y artículos científicos de prestigio, por lo que hay un buen número de investigadores que han contribuido con sus conocimientos, lo que ha permitido avanzar en los objetivos fijados hace un año», remarcó Ruiz.
El día a día de la empresa lo lleva un núcleo reducido de personas, la mayoría científicos de la ULE, que externalizan así el trabajo investigador, «lo que permite dedicar todos los recursos a las necesidades de los proyectos sin tener que hacer frente a grandes gastos ni elevadas inversiones», explica. En uno o dos años la empresa habrá «madurado», ampliado la plantilla y evaluará si estratégicamente le conviene crecer, apostando por la creación de una estructura comercial o una fábrica propia. Un trabajo que, de momento, desarrollan en espacios de la Facultad de Veterinaria cedidos por la institución académica leonesa.
En lo que se refiere al posicionamiento de la empresa, Luis Ruiz explica que permitirá ejercer de puente entre el conocimiento y el mercado. Así, el modelo de crecimiento pasa por desarrollar nuevas tecnologías hasta que son lo suficientemente atractivas para que las grandes desarrolladoras y comercializadoras internacionales las integren en sus portfolios.
Respecto al impacto científico, Luis Ruiz resalta que Aquilón CyL no genera nueva ciencia, pero valida su uso en aplicaciones de impacto económico. «De alguna forma —matiza— es un excelente retorno a la sociedad del esfuerzo que realizan los científicos para generar conocimiento».
Proyectos de desarrollo biológico que tienen su origen hace tres años, cuando comenzaron los primeros contactos entre la empresa Janus Developments, que se dedica a explorar tecnologías académicas, la Universidad Autónoma de Barcelona, con quien habían adquirido derechos para crear una vacuna para enfermedades respiratorias, y el profesor Pedro Rubio de la Universidad de León, experto científico en investigaciones sobre la vacuna contra la disentería porcina o el uso de probióticos para combatir enfermedades intestinales en animales.
Así surgió Aquilón cuyo objetivo es la mejora de la productividad del sector porcino y disminuir el uso de antibióticos en explotaciones animales intensivas. Algo que, hoy en día es necesario porque terminan en el medio ambiente y generan resistencias, por lo que a la larga se vuelven ineficaces y hacen progresivamente más vulnerables a brotes de infecciones, tanto a nivel de explotaciones ganaderas e incluso en sanidad humana.
Además, la exposición continuada a antibióticos acaba seleccionando aquellas bacterias capaces de resistir el tratamiento. «La tendencia en la Unión Europea es limitar el uso de antibióticos en las explotaciones intensivas, por lo que la búsqueda de soluciones alternativas no sólo es una buena idea biológica sino que también responde a una presión legal y regulatoria», manifestó Ruiz.
Está previsto que las vacunas desarrolladas a nivel mundial desde León puedan comenzar a comercializarse en el 2015. Serán los primeros fármacos de estas características que existan en el mercado. En un principio, el mercado principal será el del sector porcino, aunque no se descarta que pueda aplicarse también al mercado ovino y bovino e incluso a conejos.
Un total de diez personas participan en este proyecto. Están dirigidos por el catedrático de Enfermedades Infecciosas, Pedro Rubio. Entre el equipo de científicos con gran experiencia en sanidad animal que le acompañan están los doctores Ana Carvajal, Marta García Díez y Héctor Argüello.
Está previsto que Aquilón CyL amplíe la plantilla durante le próximo año de actividad. Tras lograr patentar la vacuna contra la disentería porcina y el probiótico para combatir enfermedades digestivas «que podría dar sorpresas no sólo como un producto veterinario sino también para comprender los mecanismos que regulan la capacidad de defensa contra las infecciones intestinales, el tercer proyecto que desarrollará en los próximos meses será una vacuna para combatir enfermedades respiratorias basada en una tecnología desarrollada y patentada por la Universidad Autónoma de Barcelona.
La alternativa a los antibióticos en producción animal son la vacunas que eviten las infecciones o mitiguen sus efectos y el uso de pre y probióticos. Los tres nuevos productos van enfocados a un mercado que mueve 1.200 millones de cerdos al año. Una cantidad que avala las consecuencias económicas de administrar estos nuevos fármacos a los animales.
La participación de Janus Developments en esta empresa de base tecnológica, en la que también ha apostado Genoma España, es muy importante ya que se encarga de transformar el conocimiento biomédico básico en valor económico y social. Aquilón aspira a convertirse en el canal natural de desarrollo y comercialización de tecnologías académicas con potencial para generar productos innovadores de impacto en la sanidad animal. Cuenta con 1,5 millones de euros de financiación comprometidos por la Junta de Castilla y León más otro medio millón de euros procedentes del programa InnoCash de Genoma España. Una financiación que continuará llegando dado que Aquilón ha logrado los retos propuestos para este primer año, dos de las tres patentes que desarrollará.