leche sin residuos
La investigadora Miriam Pérez Guerrero desarrolla una dieta que reduce el tiempo de espera para eliminar fármacos. R educir el tiempo de espera, y por tanto de producción desechada, en las ganaderías de leche sometidas a los cada vez más numerosos tratamientos farmacológicos es el objetivo de la dieta rica en isoflavonas de soja diseñada por la doctora en Veterinaria leonesa. Al ahorro del productor se suma la seguridad del consumidor.

Miriam Pérez Guerrero ha realizado la investigación, dirigida por Ana Isabel Álvarez de Felipe y Gracia Merino.
Los tratamientos farmacológicos tienen su cara en garantizar la salud del ganado, pero su cruz es la espera que los productores deben guardar hasta que los residuos químicos han sido eliminados de su carne y su leche, y son seguros para el consumo. Reducir el paso de estas sustancias químicas a los elementos de consumo es un objetivo cada vez más perseguido, y que tiene una doble ventaja: la económica, para los productores, porque les permite reducir los períodos en los que la carne y la leche de los animales tratados no puede comercializarse; y para los consumidores, que tienen un menor riesgo de que les lleguen esos residuos farmacológicos.
Esta es la línea de investigación que ha seguido la doctora en Veterinaria por la Universidad de León Miriam Pérez Guerrero, concretamente en el paso de residuos a la leche en ovejas. Dado que «la excreción de la proteína en la glándula mamaria de la vaca es exactamente igual, el resultado sería igual en su caso. Eso debe investigarse ahora».
Pérez Guerrero ha desarrollado su tesis sobre el Efecto de las isoflavonas de soja sobre niveles en leche de fármacos de uso veterinario mediante la inhibición del transportador ABCG2/BCRP. Una investigación que ha concluido con la definición de una dieta para las ovejas que está pendiente ahora de aplicación en las ganaderías, fuera ya de los laboratorios, donde ha probado su efectividad.
Políticas alimentarias
La veterinaria explica que las políticas alimentarias en los últimos años han llevado a introducir y desarrollar nuevos tratamientos farmacológicos para controlar y prevenir las enfermedades infecciosas en los animales de producción, así como a evolucionar en las prácticas de cría para «proporcionar una amplia disponibilidad de productos cárnicos y derivados lácteos». Reconoce que «en el caso de la leche, la presencia de residuos químicos de medicamentos veterinarios como hormonas y agentes antimicrobianos, incluso de contaminantes como pesticidas y dioxinas, han provocado una alarma social y una creciente preocupación sobre los riesgos que suponen para la salud».
Los tratamientos antibióticos aplicados indebidamente al ganado provocan residuos que «pueden permanecer en la canal de los aminales tras el sacrificio, y también pueden implicar una disminución en la calidad de los productos lácteos». Sin perder de vista que la presencia de antibióticos en la leche animal puede favorecer el desarrollo de resistencias a los medicamentos.
Una de las principales líneas de investigación en los últimos tiempos se ha centrado por tanto en «controlar los niveles residuales de estos compuestos, para cumplir las exigencias administrativas pero fundamentalmente para proteger a los consumidores. En cualquier caso, acortar el tiempo de espera de los productores desde que aplican un tratamiento al ganado hasta que pueden vender la leche mejora la calidad del producto y reduce los gastos de producción».
Dietas
La investigación desarrollada por Miriam Pérez Guerrero ha constatado que con dietas ricas en flavonoides en las ovejas se reduce la excreción de fármacos en la leche, lo que permite reducir los tiempos de espera de los ganaderos para volver a comercializar su producción. «Ahora hasta que los fármacos han sido totalmente eliminados la leche debe tirarse, lo que para los ganaderos con explotaciones grandes supone una gran pérdida económica. Optar por esta alimentación supondría un ahorro muy importante para ellos. Aunque las dietas diseñadas pueden resultar un poco más caras que las convencionales, el incremento no es excesivo y las ventajas que aportaría serían muchas».
El experimento se llevó a cabo en grupos de animales de varias razas, fundamentalmente con dos dietas distintas: una rica en isoflavonas y la otra no. «En la que se alimentaron con la dieta con isoflavonas se comprobó que la excreción de fármacos en la leche disminuía significativamente».