ª1. Divide (bacterias) y vencerás
Laura Cueto Burdiel. Bióloga celular y molecular, investiga en un laboratorio del Csic.

Fueron las Pastorinas, como se conoce desde los tiempos de Lamparilla el colegio Divina Pastora, las que despertaron en Laura Cueto Burdiel el interés por la química y la biología.
Siempre le llamó la atención las enfermedades causadas por bacterias y virus, un reto. Tal vez por eso estudia los mecanismos de infección de estos organismos para tratar de combatir muchas infecciones de las que no se conoce cura. Hasta el momento.
Porque Laura Cueto siente pasión por la investigación. Y a sus 24 años, esta bióloga nacida en Fresno de la Vega, con un brillante expediente académico, tiene claro a qué se quiere dedicar.
De entrada, está haciendo su tesis doctoral en el Laboratorio de Control Genético del Ciclo Celular dirigido por Miguel Vicente en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC.
No es su único trabajo de investigación. Uno de ellos en la Universidad de Nottingham, en el reino Unido, y otro como trabajo fin de máster en el laboratorio dependiente del CSIC. Un estudio de las bacterias que tienen mutaciones en las proteínas implicadas en la división celular para descifrar cúal es el papel de estas proteínas en la división. Un proyecto dirigido por Halina Vaughan y Medhatt Khattar.
Su trabajo de fin de máster continuó en la misma linea de investigación, la división bacteriana, que es el tema de investigación del laboratorio del que forma parte en el CNB. En trabajo genético sobre el control de uno de los genes implicados en división.
«El objetivo fundamental del estudio de la división bacteriana es conocer el mecanismo de proliferación de las bacterias, muchas de ellas causantes de importantes enfermedades. Conociendo la forma en la que se multiplican y entendiendo la tan compleja maquinaria que utilizan para ello se podrá estar más cerca de frenar su proliferación. Actualmente muchas bacterias son resistentes a los antibióticos existentes, por ello ampliando el conocimiento sobre el proceso de división de las mismas se podrían obtener antibióticos que tengan como diana componentes implicados en la división y así lograr combatir las infecciones de una forma eficaz», explica.
Ahora, su tesis se centrará en los próximos cuatro años en el estudio de uno de los componentes encargados de formar el anillo de división en Escherichia coli, la proteína ZipA.
«El anillo de división es un complejo formado por varias proteínas que se colocan en el centro de la bacteria y así asegura que se divide en dos mitades iguales. Se conoce muy poco a cerca de cómo es la expresión del gen que codifica para ZipA y regular su expresión podría ser fundamental para controlar de forma precisa el proceso de división. Además se pretende reconstruir la maquinaria que utilizan las bacterias para dividirse, pero fuera de la célula, es decir conseguir que todos los componentes que emplean las bacterias para dividirse funcionen en un tubo de ensayo», explica.
Todo lo ha logrado a base de mucho estudio y becas. Por eso reivindica un país que invierta en ciencia.
«Los investigadores no disponen de recursos para mantener los laboratorios, y mucho menos para contratar a gente que queremos dedicarnos a la investigación. Si no dispones de beca no puedes investigar, es así de duro. Hay mucha gente con talento, con muy buenas ideas y, sobre todo, con ganas que no tiene la posibilidad de dedicarse a la investigación porque no hay recursos para ello», denuncia.
Aspira a sensibilizar a la gente de la importancia de la ciencia y de la repercusión directa en la mejora de vida. De momento, ha convencido ya a sus dos primas pequeñas. Una estudia biología y la otra bioquímica.