Diario de León

EL INNO DE LEÓN

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  ROBERTO SANTOS / CEO de NARúA [@rObrtSan]

Soy nieto de Isidoro ‘el Barbero’ de Trobajo del Camino, y cuando era pequeño veía con deleite cómo suavizaba el filo de la navaja barbera en el asentador de cuero, dejando con el uso que sus bordes adquirieran un contorneado femenino y suave con cada afeitado a los parroquianos, que llegaban de mañana a la barbería, con la calma y paciencia que preceden al rito del rasurado de la barba.

Leo en la Wikipedia, fuente inagotable de conocimiento y de innovación a través del Crowdsourcing (externalización entre muchos de un proyecto), y resulta que Benjamin Huntsman allá por el 1740 decide innovar en el afeitado y así crear una navaja de filo cóncavo y mango decorado en la ciudad de Sheffield de Inglaterra. Los avispados franceses adoptan pronto el proceso de Huntsman, innovación ‘à la’ –Copia y Pega- que tantos éxitos da, mientas que los fabricantes ingleses, que juegan en casa, retrasan la adopción de la innovación hasta que ven el éxito de sus vecinos franceses. Este método de afeitado a navaja se mantiene de forma casi ininterrumpida hasta la década de los 50 del siglo XX, a pesar de que otra innovación, que puede clasificarse como ‘disruptiva’, aparece a finales del XIX gracias al americano King C. Gillette que, siendo un hombre viajero, pone en peligro su rostro a diario cuando se afeita en el trepidante lavabo de un tren, así que concibe la maquinilla de afeitar con hojas desechables y, con ello, una estrategia de negocio basada en la venta del producto y los recambios indispensables para su uso.

En los setenta, cuando yo era un niño, aún quedaban tres o cuatro clientes que se resistían al afeitado casero, como Óscar que vendía piensos y legumbres a granel frente a la barbería de mi abuelo. Cada día, cruzaba la acera para reclinarse en el sillón del barbero y dejarse cuidar por las manos expertas de Isidoro.

Transcurren los 80 y la magia del marketing crea eslóganes, sintonías y promociones, a la vez que necesidades en los clientes, y la fuerza de la maquinilla de afeitar de hojas desechables comienza a perder influencia, dejando paso a un reguero de innovaciones incrementales de maquinillas con cabezales desechables de una, dos y tres hojas que han llegado hasta nuestros días con cinco hojas y variaciones en el? diseño.

Quién nos iba a decir que el movimiento Hipster pondría en valor a las barberías, y así en un apenas un par de años las ‘Barber Shop’, por su terminología americana, regresarían a nuestras ciudades ofreciendo servicios higiene, cuidado personal y estética al público masculino, que sigue sus tendencias a través de bloggers y redes Ssciales.

A este ‘proceso, por el que se indaga en la historia para traerla al presente, adaptarla a los cambios del tiempo y servirla a las necesidades del usuario’, lo denomino `’Innovación Regresiva’ y lo podemos ver en la actualidad en varias tendencias como la Fotografía Minutera que en los albores del siglo XX aún explotaban fotógrafos profesionales a pie de calle en barrios y alamedas ofreciendo fotografías reveladas en apenas un minuto para deleite de los clientes y que desde hace pocos años se puede ver en las calles de algunas de nuestras ciudades.

Recientemente he escuchado a Javier del Pino en la Cadena Ser entrevistar a José G. Moya, gerente de Scriptorium.net, empresa que decide elaborar facsímiles sobre pergamino original de vitela, atendiendo a las solicitudes de sus clientes, y para lo que han tenido que desarrollar una técnica dormida desde hace siglos. El proyecto es claramente un ejemplo de ‘Innovación Regresiva’, pues aprovecha formas de trabajo totalmente artesanales para unirlas a sistemas de impresión digital, que logran construir auténticas joyas bibliográficas de alto valor en el mercado. Una curiosidad menciona el gerente de Scriptorium en la entrevista, los únicos curtidores que ofrecen seguridad en cuanto al tipo exacto de piel que requieren para los pergaminos proceden de Noruega. ¿Será por aquello de la educación en valores, como la honestidad, que tanto admiramos de los pueblos del Norte?

Innovar para regresar o regresar a través de la innovación.

Es evidente que la puesta en valor de estudios sobre antropología, etnografía, sociología filosofía o historia como capital humano de las empresas de nuestro tiempo para compartir talento con estudios técnicos como ingeniería o empresa, servirá para construir proyectos empresariales más centrados en el usuario y más responsables con la sociedad, la naturaleza y la cultura de nuestros territorios.

Un recuerdo a aquellos maestros que desde niño nos hicieron ver el valor de la historia como fuente inagotable de conocimiento y, claro está, también de innovación.

[@rObrtSan]

 

 

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