TIC. Muebles para Marte
La Nasa encarga a estudiantes de la Universidad de Rice el mobiliario para otros planetas.

Un equipo de estudiantes de la Universidad de Rice (Estados Unidos) han sido muy previsores y han comenzado a diseñar muebles destinados para su uso en la Luna, Marte y otros lejanos destinos futuros para el ser humano a instancias de la Nasa.
Cinco estudiantes en Ingeniería Mecánica han diseñado y ensamblado un prototipo de silla y de mesa capaces de ofrecer la máxima flexibilidad para los astronautas en el espacio o en hábitats de lugares distintos de la Tierra. El espacio limitado y la necesidad del mínimo esfuerzo son las dos características que los astronautas necesitan en este mobiliario
Otro de los hándicap con el que han tenido que lidiar los investigadores es la gravedad parcial a la que se enfrentan los astronautas, aproximadamente un sexto de la gravedad de la Tierra en la Luna y de un tercio en Marte
El equipo de la Universidad de Rice ha tenido que equilibrar los requisitos de peso y fuerza creando muebles mucho más ligeros y menos robustos que los diseños habituales. Además, deberá cambiar la forma en que las personas interactúan con los muebles, ya que las mesas y sillas deberán ajustarse fácilmente tanto para las situaciones en las que los astronautas requieran trabajar de pie como para cuando estén sentados. La silla y la mesa conforman un paquete plano para que pueda ser enviado y transportado fácilmente.
Este mobiliario está diseñado para una máxima adaptabilidad, por lo que la mesa se asienta en resortes de gas para ajustar la altura y puede combinarse con otras mesas a través de puertos de conexión. La silla se adapta a usuarios de entre 1,50 y 1,88 metros de alto.
Los muebles deberían ser montados en el suelo para que se mantuvieran estables en baja gravedad. La silla cuenta con mecanismos de clavija y agujeros para que pueda usarse como asiento tradicional o silla reclinable.
Uno de los requisitos que les exigió la Nasa para su proyecto fue que se centraran en las actividades diarias de los astronautas y no en sus hábitos de sueño o características de ese tipo. Por ello, los investigadores redujeron el alcance del proyecto a sillas para sentarse o relajarse y mesas donde trabajar o para comer.