Diario de León

ª1. El defensor de las humanidades

DANIEL INGELMO ASTORGA. Dos carreras, dos premios extraordinarios. Es profesor en Laciana.

Publicado por
SUSANA VERGARA PEDREIRA | LEÓN
León

Creado:

Actualizado:

Tiene dos carreras —Filología Hispánica y Lingüística— y un premio extraordinario por cada una. Lo de Daniel Ingelmo Astorga con el castellano y la literatura fue un flechazo. Desde pequeño. Habría muchas formas de explicarlo, pero él lo hace a través de un color: el rojo. Su preferido. Es el que reservaba en el colegio para la portada de su cuaderno de Lengua y Literatura. «Era, con diferencia, la asignatura que me atraía», recuerda. Y también que, por aquel entonces, ya se sentía un poco filólogo, tomando con estricta referencia lo que significa este término: amigo de las palabras.

Cuenta que en Secundaria era un alumno «del montón». Pero el Bachillerato fue para él «un deslumbramiento».

«Debo reconocer que era el típico alumno que sufrió con las Matemáticas, la Física y la Química, eso sí: nunca me he arrepentido de estudiarlas. Pero cuando cambié esas materias por Filosofía, Historia del arte, Latín y Griego, asignaturas por desgracia cada vez más minoritarias, también cambiaron mis notas. En Bachillerato empezaron a ser muy buenas, también en la Universidad. Cuando estudias lo que te gusta, el esfuerzo, siempre lo hay, se vuelve gustoso», explica.

A ser así le han ayudado sus padres —dos profesores que siempre fomentaron el estudio, los viajes y las conversaciones sobre cultura—, una casa familiar llena de libros y una aulas en la Universidad casi vacías.

«Éramos pocos en clase, en algunas asignaturas los compañeros de Erasmus nos duplicaban, y eso hacía que el aprovechamiento fuera máximo. Y tener un profesor del prestigio de Salvador Gutiérrez, académico de la RAE, es un lujo para nuestra facultad».

Aprobó las oposiciones y, tras un año en Sahagún, ahora es profesor de Lengua y Literatura en el Instituto Valle de Laciana, en Villablino. O como él dice «un orgulloso servidor de la educación pública, pues es el patrimonio de todos, hasta de los que no tienen patrimonio. Ese es su enorme valor».

Y eso es lo que quiere seguir haciendo.

«Mi interés primordial es la enseñanza, la didáctica: el arte de transmitir ese valioso legado recibido», apunta.

«En este momento mi aspiración está centrada en la Enseñanza Media, profesión que ejerzo. La Universidad es un lugar privilegiado para cultivar el saber y la investigación, pero también es importante que haya gente comprometida con el rigor profesional en los niveles inferiores. Además la Universidad impone una excesiva especialización y a mí me encanta ser profesor de Lengua y Literatura, las siento caras de una misma moneda y me gustan por igual. Me parece esencial intentar inculcar en los adolescentes el sentido crítico y esta asignatura es una plataforma idónea para ello», añade.

Le preocupa el futuro, pero no el suyo.

«No tanto el mío como el de tanta gente de gran talento y formación que no tiene trabajo. Me preocupa la alta tasa de paro juvenil, la poca inversión en investigación que conduce en muchos casos al exilio, no a la movilidad exterior, que disfrazan nuestros políticos. A nivel local algo que me preocupa es la acelerada despoblación que sufre nuestra provincia y comprobar cómo a veces los representantes de los poderes públicos asisten a este drama como meros espectadores, y la inversión privada en ocasiones decide apostar por otros territorios», critica.

Eso, y el cambio de leyes educativas a golpe de decreto «sin consultar a quienes conocen la realidad de las aulas».

Este joven leonés que estudió en las Pastorinas, en el Juan del Enzina y en la Universidad, que tiene el grado medio de saxo en el Conservatorio de León, que hizo prácticas en el Lancia y trabajó en el Centro de Idiomas de la ULE y en el colegio Sagrada Familia de Valladolid, quiere seguir siendo lo que es.

«Una de las experiencias más estimulantes de la vida es el aprendizaje, y enseñando nunca dejas de aprender. En mi condición de profesor de Lengua, soy defensor incansable de las Humanidades, tan maltratadas a veces, pues transmiten el bagaje esencial de lo que somos. La Historia nos muestra cómo fuimos para encarar con fundamento el futuro, la Filosofía ofrece herramientas para formar y orientar el pensamiento, el Arte nos muestra el archivo histórico de las emociones humanas, donde se deposita con belleza la experiencia de los siglos, las lenguas clásicas nos permiten tener un conocimiento profundo de la lengua que hablamos, etc. No son saberes ya pasados para un grupo de nostálgicos, son una forma de refugio intelectual en el mundo del beneficio como único criterio ético y el imperio de lo útil».

No hay más palabras que añadir.

tracking