Cómo retener el talento
FORMADOS. Bien formados y en un entorno agradable para vivir. Pero poco dinámicos en la actividad empresarial y en la promoción profesional. A León le queda aún mucho que mejorar para conservar a sus mejores profesionales y atraer otros de fuera.

Facilitar el talento endógeno es el primer paso para atraer al que viene de fuera.
«El talento, y no el capital, será el factor fundamental en el siglo XXI para conectar la innovación, la competitividad y el conocimiento». Son palabras del Fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, con las que comienza el informe elaborado por el Ivie y la Fundación Cotec para la Innovación sobre el Mapa del Talento en España en 2019. Cómo lo facilitan, atraen y retienen las comunidades autónomas. Un mapa en el que las perspectivas de zonas como León no salen especialmente bien paradas de cara a captar a los mejores profesionales para sentar las bases de su futuro; aunque cuenta con algunas ventajas que poner en valor.
Entre estas fortalezas, que comparte Castilla y León, destaca la formación de sus jóvenes, en la que está por encima de la media. La Comunidad es líder en los resultados de los informes Pisa y destaca especialmente en lectura y ciencias. Además, el informe valora las «elevadas tasas de matriculación en estudios superiores y formación profesional, que inciden positivamente en el ámbito de la educación formal». Por otro lado, la calidad de vida es un activo que toma cada vez más importancia para los profesionales a la hora de elegir dónde quieren trabajar y vivir, y ahí la provincia suma también puntos a favor: se valora la protección del medio ambiente y la percepción de seguridad personal.
En cambio en el lado de la promoción profesional los niveles autonómicos están en general sensiblemente por debajo de la media nacional, lo que hace que la Comunidad sea menos competitiva a la hora de atraer talento. Entre las propuestas de mejora que hace el estudio destaca el «desarrollo de un entorno de negocios y del mercado de trabajo, con énfasis en la gestión profesional de los directivos». Así como aumentar la intensidad del uso de las reces sociales como acceso a oportunidades de crecimiento profesional, tanto durante la etapa de educación formal como en el necesario aprendizaje durante toda la vida.
La dimensión y dinamismo de las empresas locales tampoco se coloca entre los puntos a favor a la hora de atraer talento. Es necesario «fomentar el dinamismo en la creación de empresas y publicaciones científicas para impulsar el impacto de este talento», incide el informe.
Así, la educación formal, el estilo de vida y la posibilidad de aprendizaje a lo largo de la vida son las variables en las que mejor está posicionada la autonomía frente al resto del país; pero está muy lejos de lo deseable en otros parámetros como el entorno para los negocios y el mercado de trabajo, el acceso a las oportunidades de crecimiento y la empleabilidad y la apertura interna.
El mapa del talento establece como factores que determinan la atracción y retención de estos profesionales el entorno regulatorio, las perspectivas del mercado laboral, la facilidad para emprender nuevos negocios, la red de infraestructuras de telecomunicaciones y transporte, el grado de seguridad personal, las posibilidades de formación y de acceso al conocimiento,...
Y define también los conceptos de talento, que tienen en común que permite destacar en los resultados del trabajo. Inteligencia, conocimiento, habilidades, capacidad de conseguir objetivos, de desarrollar nuevas competencias, criterio, experiencia, actitud,... Eso en el caso de los individuos; pero el talento es también cuestión de las organizaciones. En ese caso se refiere a una cultura compartida que «procura desarrollar las actitudes y capacidades de trabajadores y directivos para alinearlos con el objetivo común».
Tanto en el caso del talento individual como en el de las organizaciones, los expertos destacan que «es un elemento crecientemente importante en las sociedades modernas, que encaran las consecuencias de la implantación progresiva de la inteligencia artificial y del aprendizaje de las máquinas. La sustitucion de los trabajos rutinarios o codificables por decisiones automáticas realizadas mediante protocolos programados hace más necesaria la presencia del talento individual y organizativo como elemento diferenciador de la competitividad de un territorio».
De hecho, señala el estudio, «el valor añadido crecerá más y mejor si se cuenta con mayores recursos de talento individual o colectivo, y de si se utilizan de forma eficiente. La disponibilidad de esos recursos en cualquier región dependerá tanto del flujo de nuevas aportaciones realizadas por las sucesivas cohortes de población como por la gestión que se realice de los mismos acumulada a lo largo de los años».
De ahí el interés del trabajo realizado por Ivie y Cotec, que ha desarrollado un índice para «identificar las características que refuerzan en un territorio la presencia del talento individual y colectivo, así como su impacto». El objetivo es facilitar que el talento endógeno, como punto de partida, «se desarrolle desde el principio, crezca y atraiga más talento del exterior. Y a la vez retenga el talento existen, potencie su eficiencia a través del acceso general a la educación y la formación y cuente también con instituciones y empresas situadas en la frontera del conocimiento».
Las conclusiones del informe señalan que en España existen grandes diferencias regioanles, «dominadas por una división norte-sur: dos zonas separadas por una línea ligeramente oblicua que deja al este y al norte a las comunidades autónomas mejor situadas y al suroeste las peor». Madrid, Navarra, País Vasco y Cataluña encabezan el ranking de las mejor posicionadas, que cierran Canarias, Castilla-La Mancha, Murcia y Extremadura. Castilla y León está en una posición media.
El informe insiste, en fin, en que «el progreso de una sociedad moderna depende cada día más del talento del que dispone». Porque el talento es un factor productivo y de competitividad para cualquier empresa, persona, institución o territorio. Y para atraerlo o retenerlo es necesario disponer de capacidades técnicas y de instituciones de excelencia generadoras de conocimiento, que «contribuyan a acrecentar el impacto de su utilización sobre el nivel de progreso de las sociedades».
La situación del conjunto del país en el ámbito internacional también es muy mejorable en este aspecto. España ocupa el puesto 31 en el ranking internacional, por detrás de 19 países europeos, seis de extremo oriente, dos norteamericanos y tres de oriente medio. Y ocupa el puesto 32 en Producto Interior Bruto per cápita. «Esto debería preocupar a España por cuanto el ránking de talento terminará por influir cada vez más en el futuro ránking en términos de renta por habitante».
Los autores recuerdan que «existe espacio de mejora en las condiciones facilitadoras de la generación de talento, así como en las de atracción. Si bien es cierto que, una vez que cuenta con él, España consigue acrecentarlo y retenerlo a través de unas condiciones satisfactorias en calidad de vida». En todo caso, «España necesita abrirse al talento exterior en su sistema productivo y sus instituciones».