El tercer primer mundo
LA BRECHA. La España vacía lleva al Senado el grito de la desigualdad, del tercer mundo atrapado en el universo desarrollado. La brecha digital sigue siendo la gran asignatura pendiente y uno de los grandes factores de discriminación.

El desarrollo y la actividad es hoy imposible sin el acceso a las redes, y ese es el principal reto de la España vaciada.
Representantes de la «España vacía» acaban de llevar al Senado las desigualdades que causa en España la brecha tecnológica y el acceso de calidad a las tecnologías de la comunicación, y corroboran que las personas que viven en el mundo rural tienen, de hecho, menos derechos y menos oportunidades.
Hay un tercer mundo dentro del primer mundo, y España no es ajena a esa situación, ya que en las zonas más despobladas del país un adecuado acceso a la banda ancha de internet impide disponer de las mismas oportunidades en materia de sanidad (acceso a historias clínicas), de educación (no hay conectividad en las aulas), o a la administración electrónica.
Los argumentos se pusieron de manifiesto durante la celebración en el Senado del Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información (Día Mundial de Internet), centrado este año en conocer cómo puede internet contribuir a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
En el acto intervinieron representantes de varias formaciones políticas (PP, Ciudadanos y Más Madrid), empresas tecnológicas (Google, Facebook y Telefónica), representantes del Alto Comisionado del Gobierno para la Agenda 2030 y organizaciones sociales como Ciberciudadanos, que utiliza las redes para poner en marcha acciones solidarias.
Todos los intervinientes coincidieron en que internet y las nuevas tecnologías van a ser el mejor aliado de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y en que la digitalización va a contribuir a reducir muchas «brechas» y desigualdades.
Aunque recién elegida como diputada por Ciudadanos, María Ángeles Rosado -todavía sin experiencia parlamentaria- quiso dar voz a la «España vacía» y emocionó con su testimonio a los asistentes al acto. Rosado se presentó como agricultora y madre de tres hijos, y explicó cómo es la vida en un pueblo de cincuenta habitantes donde un médico pasa consulta una hora a la semana, donde los niños se tienen que desplazar a otro pueblo para ir a clase o donde no hay una adecuada cobertura con banda ancha, lo que impide cumplimentar adecuadamente los trámites con la administración o el banco.
Se refirió a la «paradoja» que supone exigir cumplir telemáticamente muchos trámites a quienes no tienen una adecuada cobertura; a las situaciones «críticas» que se viven en el mundo rural cuando se reclaman servicios de emergencia; o a los mayores costes que abonan por servicios de telefonía en zonas donde no hay competencia y para mantener líneas fijas que aseguren la conexión.
La eurodiputada y ex ministra de Educación Pilar del Castillo (PP) subrayó que la digitalización e implantación de las nuevas tecnologías de la comunicación va a tener un impacto muy superior a cualquier revolución anterior e incidió en las repercusiones que va a tener en sanidad o en educación; las posibilidades son «infinitas».
Arancha Díaz-Lladó (Telefónica), Melania Parejo (Google) y Natalia Basterrechea (Facebook) destacaron las posibilidades de las nuevas tecnologías para «empoderar» a las personas, y especialmente a las más vulnerables, y de dotarlas de herramientas que aseguren una mayor igualdad de oportunidades.