Diario de León

Competidor avezado

El motor turbodiésel revitaliza la gama Murano. La inclusión de la mecánica diésel de 190 CV, asociada al cambio automático, le está permitiendo al Murano, uno de los 4x4 de referencia en los catálogos de Nissan, gozar de una excelente «segunda juventud».

Interior cómodo y ergonómicamente optimizado.

Interior cómodo y ergonómicamente optimizado.

Publicado por
Javier Fernández
León

Creado:

Actualizado:

En la brecha. Con una tarifa más ajustada y menos «consumista» que sus enemigos naturales (léase Mitsubishi Montero, Toyota Land Cruiser, Volvo XC90...) la llegada del motor diésel a los catálogos del todocamino de Nissan, que hasta el año pasado sólo se vendía con mecánica de gasolina, le ha sentado de maravilla a un Murano que no sólo mantiene así sus expectativas comerciales en un segmento tan especial como el de los 4x4, también revitaliza un modelo que desde su aparición en 2005 ha venido gozando del favor de la audiencia.

Actualizado estética y funcionalmente a finales de 2008 y desde hace ahora un año con el tetracilíndrico turbodiésel de rampa común y 190 CV, fruto de la Alianza Renault-Nissan, que el fabricante nipón asocia a un impecable cambio automático secuencial de 6 marchas, el Murano puede presumir de unas cartas de presentación tan contundentes como los 10,5 segundos para acelerar de cero a cien o los 8,0 litros de consumo medio, cifras que se compaginan perfectamente con las casi dos toneladas de romana que pesa un crossover de cinco puertas (con un amplio y accesible portón trasero eléctrico) y 4,86 metros de largo.

En el capítulo estético-práctico, la última remodelación adoptada por el Murano lo ha convertido en un coche bastante más musculado —muy al gusto de los usuarios de este tipo de realizaciones—, con un penetrante y llamativo frontal, aderezado con una vista lateral potenciada por unos abombados aletines y las llantas de 20 pulgadas.

Las barras de techo, la envolvente trasera —visera aerodinámica incluida— y unos grupos ópticos zagueros que se adentran hacia las aletas, acaban por redondear un conjunto estético de lo más agradable.

En el interior, buenos materiales, ajustes y terminación general; también un acertado trabajo ergonómico que se traduce en una excelente postura de conducción y, en el capítulo de utilización práctica, con aplicaciones tan interesantes como los asientos posteriores que se pliegan automáticamente con sólo accionar una sencilla palanca situada en el maletero y que, mediante un mecanismo eléctrico, regresan «solos» a su posición original. Así que, la operación de plegado resulta de lo más fácil.

Con todos los asientos en posición normal, el maletero ofrece 402 litros de capacidad; no demasiado para la envergadura general del vehículo, aunque el sistema separador del doble fondo palia —por practicidad para sujetar bultos— esa mínima carencia.

La cámara trasera, de serie en toda la gama del Murano, cuya imagen se proyecta en una generosa pantalla situada en la parte superior de la consola central y que se convierte en una excelente aliada en maniobras urbanas, se complementa con otra ubicada en el retrovisor exterior derecho para captar la imagen lateral de la carrocería y que se muestra especialmente útil para evitar bordillazos y demás posibles obstáculos (no olvidemos los generosos 1,88 metros de anchura del Murano).

Y la guinda: una pintura «Scratch Shield Saint» que, con ayuda del calor y un toque de bayeta, repara «ella misma» pequeños arañazos que puedan producirse en el tránsito urbano o en el uso off road del coche. Se trata de una innovadora combinación de resina y laca que aumenta la flexibilidad de la pintura que, cuando queda expuesta al calor, revive sin rasguños. ¡Magia...!

El ya conocido sistema «All Mode 4x4» de Nissan, con tres modos de actuación y bloqueo del diferencial central, se encarga de «totalizar» la tracción del Murano (conectable no permanente) mediante un embrague electrónico que reparte la fuerza entre ambos ejes: en condiciones normales de adherencia, el coche funciona como un tracción delantera; cuando las condiciones se ponen «difíciles», el embrague manda par de fuerza a las ruedas traseras. También mediante un sencillo botón ubicado en la consola central, es posible equilibrar equitativamente el reparto de par entre las ruedas delanteras y traseras. Eso sí, se trata de una función solamente recomendable sobre superficies de baja adherencia y sólo funciona hasta 80 por hora de velocidad máxima. Tampoco olvidemos que estamos al volante de un todocamino, nunca de un todoterreno puro y duro, con escasa altura libre al suelo, lo que tampoco permitirá excesivas veleidades fuera del asfalto —no juguemos con los vadeos—.

Por lo demás, la gama del Murano se declina en tres acabados: «Acenta», Tekna Sport» y «Tekna Premium»; cuyas principales diferencias se centran en el techo solar panorámico, la apertura eléctrica del portón trasero, los asientos traseros calefactables y un sofisticado equipo de sonido con once altavoces.

tracking