VOLVO C30
Eléctrico… bajo cero
El fabricante sueco ensaya la movilidad. eléctrica con flotas profesionales. Aunque todavía no se produce en serie, el C3 eléctrico ya se perfila como uno de los modelos eléctricos más efectivos y prácticos del nuevo panorama «enchufable». Máxima autonomía incluso en condiciones extremas.

Frío… polar. En su condición de nórdico, Volvo propone una versión eléctrica del coupé C30, que aún no se encuentra a la venta generalizada -sólo de prueba en flotas profesionales-, y que «resiste» los más exigentes ensayos en condiciones bajo cero; piedra de toque para cualesquiera baterías -no sólo de coche- que accionen un aparato eléctrico.
Si en condiciones de frío extremo se resiente cualquier batería convencional de coche, el problema se multiplica cuando se trata de mover «todo» el vehículo y que, como fácilmente puede suponerse, afecta drásticamente a la autonomía del coche eléctrico.
Por proximidad geográfica, nadie como el fabricante sueco a la hora de enfrentarse a «soluciones frías», de forma que Volva a creado un innovador sistema para reducir el gasto de energía de las baterías del C30 Electric para calentar el habitáculo del coche antes de ponerse a circular: tres calentadores, uno de los cuales funciona con carburante convencional -el coche monta un tanque de 12 litros, previsto para etanol o gasolina- se encargan de esta labor.
Merced a un temporizador de acondicionamiento térmico, cuyo menú aparece en el cuadro de instrumentos, el conductor puede elegir el modo de calefacción interior o el horario de «pre-calefacción», operación que se realiza solidariamente en el periodo de recarga de las baterías.
Incluso el interior del habitáculo puede «pre-calentarse» aunque el coche no esté en periodo de recarga, mediante el calentador de 5 kW (etanol o gasolina), que sólo gasta un litro por hora de utilización, con lo que se obvia malgastar hasta diez kilómetros de autonomía.
El caso es que uno de los coches eléctricos más avanzados actualmente, adopta también un exterior de lo más personalizado: pintura, llantas, logos; tampoco se «distingue» tanto de su homónimo de estricta serie, el que puede encontrarse en cualquier concesionario.
Circunstancia que también se extrapola al interior del habitáculo: idénticas cuatro plazas y un maletero que tampoco pierde un ápice de capacidad.
La clave hay que buscarla en que los dos conjuntos de baterías de ion-litio (140 kilos cada uno) se sitúan bajo el piso del coche, en el centro del C30, y bien alejados de las zonas de impacto o deformación de seguridad; ya se sabe que lo de la seguridad es un asunto prioritario en el histórico de Volvo.
Así que, sólo se manifiesta lo que de especial tiene el 30 Electric en el pomo de la palanca de cambios: «D» y «H» (específico autopista) y «R» (marcha atrás); y también por el cuadro de instrumentos, done se sustituye el tradicional cuenta vueltas por un indicador de la potencia usada, un reloj que marca la energía disponible en la batería y unos nuevos testigos «eléctricos». Su autonomía supera ampliamente el centenar de kilómetros y su velocidad punta alcanza los 130 Km/h.
El único «pero» del C30 Electric -de momento-, es que no tiene «carga rápida»: entre 6 y 10 horas, en un enchufe doméstico convencional, dependiendo de la intensidad de la instalación.
Por cierto, durante este año, los catálogos de Volvo dispondrán de versiones ecológicas, como el V60 Diésel Plug-in Hybrid.