Diario de León

CHEVROLET STATION WAGON

Seña de identidad

Siempre el «llévalo-todo» en los catálogos del fabricante. Modelo, tamaño… y gustos. Los tiempos cambian, también las familias, sus gustos y sus necesidades automovilísticas. Lo que no cambia, al menos en la filosofía de Chevrolet, es el gusto del fabricante por las realizaciones Station Wagon.

Publicado por
javier fernández
León

Creado:

Actualizado:

Desafío productivo. Por mucho que cambien los tiempos (que lo hacen cambiar, se entiende) lo que no cambia, en la filosofía productiva de Chevrolet, es el desafío de seguir fabricando Station Wagon… las rubias de toda la vida, aquellos opulentos modelos americanos que hacían las delicias de los peliculeros en los sesenta y setenta, vuelven a saltar a la palestra —nunca dejaron de estar ahí, en realidad—, sólo que —los tiempos cambian—, con formas más compactas y estéticamente actualizadas.

El nuevo Cruze Station Wagon, que Chevrolert comenzará a distribuir por sus concesionarios europeos este verano, es un buen ejemplo de esa filosofía productiva.

El caso es que, «durante las últimas décadas -sostiene David Brisbourne, profesor de la facultad de Diseño de Automoción en la Universidad de Coventry- muchas familias que tenían dos coches solían decantarse por un sedán para el trabajo y un coche pequeño para el ocio; ahora, optan por un Station Wagon, que cumple ambas funciones».

Estadounidenses de nacimiento como vehículos especializados para llevar persona y abultado equipaje a las estaciones de ferrocarril (station, como estación), también conocidos como carrayl («llévalo todo»), desde su lanzamiento los Station Wagon (rancheras o break, en Europa) contaban con una o más filas de asientos, además de una generosa zona de carga accesible mediante un no, menos generoso, portón trasero, en lugar de la clásica tapa de maletero. Esto ocurrió hasta 1936, año en el que Chevrolet lanzaría su mítico Suburban, un SUV de ocho plazas aún vigente en EE.UU.

Derivados, en la mayoría de los casos de la berlina homóloga, a las primitivas rancheras europeas, se les pegaba un tercer cuerpo sin, también la mayoría de las veces, consideración estética alguna; sólo con la practicidad como meta y con unos acabados y motorizaciones tan austeros como escasamente atractivas desde el punto de vista dinámico. Filosofía también —en buena medida— aplicable a los modelos que se vendían en el mercado matriz estadounidense.

Hoy las cosas han cambiado tanto, como que la práctica generalidad de las rancheras y break que pueblan los catálogos de los fabricantes europeos, no sólo vienen tan equipadas -y «motorizadas»- como las berlinas, también resultan -en muchos casos- más bonitas estéticamente que las berlinas de derivación.

A lo largo de la historia, desde el emblemático Chevrolet Nomad -un «coche de ensueño», como rezaba la publicidad- diseñado por Harley Earl y con el que el fabricante animaba a «descubrir Estados Unidos», hasta el Cruze Station Wagon, no resulta difícil encontrar modelos de altas prestaciones, trufadas con un elegante estilismo.

En fin, que aquellos pioneros SW, creados a la medida del disfrute de las primeras excursiones «en coche», no sólo marcarían el nacimiento de los viajes de larga distancia estadounidenses (incluso europeos, por extensión), también el auge de los moteles, los parques temáticos y las afamadas carreteras «madre», como la legendaria Ruta 66.

tracking