«desmelena» al Gran Cabrio MC
Más largo, más potente y con un frontal retocado. Concebido para completar la gama de los descapotables del Tridente, el nuevo GranCabrio MC incorpora la última evolución de su habitual motor V8, que entrega ahora 460 CV en un fascinante ‘envoltorio’.

Redondeo de gama. Con cuatro «auténticas» plazas, algo de lo que no pueden presumir la mayoría de sus enemigos naturales, una acertada remodelación estética frontal y el habitual motor V8 «subido» a 460 CV, lo que le permite acelerar de cero a cien en 4,9 segundos y rozar los 300 por hora de punta, el apellido MC convierte al Gran Cabrio de Maserati en una de las máquinas más apetecibles del panorama a cielo abierto.
Sin perder un ápice del tradicional ambiente que ha hecho célebre al Tridente, la calandra ovalada con el Tri enseñoreándose de ella, esta nueva propuesta del constructor transalpino ahonda más si cabe en el concepto: generosas tomas de aire frontales, spoiler más perceptible, discretas branquias en las aletas delanteras y faldones en los bajos de caja…
Consecuencia: una musculada imagen que acaba por convertir al GraCabrio MC en todo un atleta que, dicho se a de paso, viene a complementar un catálogo en el que también militan el Gran Turismo Sport, el Quattroporte Sport GT S y el homónimo GranCabrio Sport.
En la zaga, las dobles salidas de escape se sitúan ahora en una posición más alta y centrada, mientras la tercera luz de freno se aloja en el discreto —y preciosista— spoiler que remata la tapa del maletero y contribuye a crear una fuerza de sustentación negativa a alta velocidad, lo que debe venirle de perlas al ya de por sí depurado comportamiento dinámico del coche.
Precisamente este, el de la optimización aerodinámica, es el capítulo en el que más han trabajado los técnicos del Tridente a la hora de retocar el GranCabrio, habida cuenta que el nuevo perfil inferior del paragolpes zaguero garantiza también una mejor extracción del flujo bajo la carrocería.
Para que nada falte en la puesta al día, Maserati adopta una nueva pintura «Bianco Birdcage» —toda una evocación— de tres capas, color inédito en los catálogos de la marca, que viene a aportar innumerables matices a la forma de la carrocería merced a sus originales reflejos azulados, que se convierte en una suerte de homenaje a «aquella» carrocería blanca con franjas azules que «vestía» al mítico biplaza Tipo 61 Birdcage que tan éxitos deportivos cosechó en la década de los sesenta.
Eso, por no hablar de los atrevidos faros delanteros, con función de luz diurna y tecnología led, en acabado negro mate que, en lo estético, se complementan con unos grupos ópticos traseros de exclusiva superficie bruñida. Exclusividad que Maserati redondea con unas ampulosas llantas de 20 pulgadas, firmadas por «MC Design» y disponibles en acabado Titanio lucido o Grafite opaco, de radios dobles y que vuelven a retomar el Tridente como seña de identidad.
En suma, una bellísima carrocería para alojar el V8 de 4.7 litros, 460 CV y 52,6 metros/kilo de par, «solidarizado» con el cambio automático secuencial ZF de 6 velocidades con diferencial de deslizamiento limitado para transmitir con «autoridad» -¡sólo faltaba!- la propulsión trasera. ¡Forza Tridente!