opel adam
Capricho urbano...
Personalización ilimitada. Opel desembarca en el subsegmento «lifestyle» con un preciosista urbanita, dos volúmenes y tres puertas, que destaca por una conducción dinámica y una impactante estética. Llegará en enero.

Emocional y tecnológico. En 1862 nacía, en la ciudad alemana de Rüsselheim, el que ha acabado por convertirse en uno de los mayores fabricantes europeos de automóviles.
Opel celebra en 2012 su 150º aniversario con, entre otras cosas, el lanzamiento —llegará en enero— de uno de los más sugestivos urbanitas que haya conocido últimamente el mundillo del automóvil: el Adam, denominación que rinde culto al fundador de la compañía.
Este particular «estilo de vida», como gusta denominarlo a su fabricante, se declina en un coqueto dos volúmenes que, sobre todo, se aparta radicalmente de convencionalismos estéticos.
La plataforma del Corsa se convierte así en un auténtico capricho destinado al particular subsegmento de los urbanitas que, en este caso, toma prestados muchos de los trazos estilísticos -minimizados, eso sí- del Astra y el Insignia que, acaba también, por configurar un evidente aire de familia en el Adam.
Eso, por no hablar, de las infinitas posibilidades de personalización gracias a la pintura bitono, con el techo contrastado -en formas y colores- con el resto de la carrocería.
Con 3,7 metros de longitud, cota muy próxima a la del también minimalista Agila, la gama del nuevo modelo viene dada por tres versiones: Adam Jam, Adam Glam y Adam Slam, ésta última de carácter deportivo, amén de varios paquetes de equipamiento personalizado: llantas de 15, 16 y 17 pulgadas -opcionalmente, incluso hasta 18 pulgadas-, con diseños muy vistosos y, según los casos, acompañadas por una suspensión de tarados deportivos.
En el interior también se respira un ambiente de exclusividad: vistosos paneles interiores en el mismo color de la carrocería y retro-iluminados, aspecto que también contribuye a una peculiar iluminación interior del habitáculo.
Un atractivo conjunto de relojes, redondos y con visera, además de una generosa pantalla (7 pulgadas) coronando la consola central, embarca un innovador sistema de información/entretenimiento «IntelliLink», sintonizable con el «smart phone» del propietario del coche y que puede combinarse con el MP3 y los iPod/iPad; mientras, en lo dinámico/práctico, el Adam adopta sistema de ayuda al estacionamiento —el «aparca solo»— y la dirección asistida con modo City de «toque ligero».
Sencillo en su concepción mecánica, por su filosofía de utilitario urbanita, el Adam monta suspensión trasera de eje torsional y tambores de frenos en las ruedas posteriores (discos ventilados delanteros) y motores sobradamente conocidos en los catálogos de la marca: 1.2 y 1.4 litros, de 70, 87 y 100 CV respectivamente, unidos a la caja de cambios manual de 5 marchas (tracción delantera), con velocidades máximas entre 160 y 185 por hora y una media de consumo homologada en torno a los 5,0 litros por cada centenar de kilómetros.
El precio de la versión de acceso al Opel Adam (1.2 de 70 CV) se cifra en 13.650 euros.