Diario de León

Magia... sobre ruedas

Pocas veces la centenaria pajarita de Chevrolet se ha combinado tan bien . El nuevo Stingray 2014 sólo comparte un par de piezas con el Corvette de la anterior generación. Incorpora una novedosa estructura de bastidor y chasis, un nuevo tren motriz y un «rompedor» diseño exterior e interior… fibra de carbono, aluminio y cuero forrado a mano

Publicado por
J. F. Z.
León

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Un americano en Europa. Durante prácticamente toda su historia, el diseño, las prestaciones y la tecnología del Corvette han evolucionado gracias a las lecciones aprendidas en los circuitos. Pilar fundamental en el proceso de desarrollo establecido por Zora Arkus-Duntov, el primer ingeniero jefe del Corvette, merced a iniciativas de competición —tanto públicas como secretas— que, con el apoyo oficial de fábrica, han llevado al departamento «Corvette Racing» a la victoria en el campeonato «American Le Mans Series 2012», en la categoría GT de Producción.

Eso, por no hablar de la iconográfica representación cultural que ha venido interpretando el Corvette como protagonista en la famosa serie televisiva «Route 66» (1960-64), en la película «Corvette Summer» de 1978 («Correrías de verano», en España), además de incontables cameos y papeles secundarios. Incluso inspirando canciones, ilustraciones y videojuegos; como la última versión de la serie «Gran Turismo», donde la séptima generación del Corvette apareció con «camuflaje» de preproducción; además de una cama infantil (Step 2), con forma de Corvette y faros delanteros… que funcionan.

Es verdad que el estilo del Corvette evolucionaría notablemente desde la primera generación —íntegramente descapotable— , pero también lo es que aquella primera entrega serviría para sentar las bases de muchos de los rasgos de diseño que, con el tiempo, han pasado a convertirse en «inconfundible ADN»: morro alargado, faros traseros dobles y redondeados y un interior en clave de inexcusable biplaza.

No sólo el Corvette evolucionaría su estilismo, también ciertas aplicaciones técnicas como el cambio de los pioneros motores de 6 cilindros en línea a los posteriores V8; aunque la auténtica revolución se produciría en la segunda generación (1963-67): el «Sting Ray» (pez raya, en honor al prototipo de carreras) con el centro de gravedad rebajado, como las postura de los ocupantes y, sobre todo, aquella singular arquitectura de «luneta trasera dividida», unánimemente considerada como una de las más bellas soluciones estéticas en la historia de la automoción; por no hablar de los faros delanteros retractiles, que acabarían por convertirse en santo y seña del modelo durante las siguientes cuatro décadas.

En fin, que lo que hace 60 años comenzó como un experimento, estético-tecnológico, ha acabado por convertirse en modelo de culto para generaciones y generaciones de automovilistas en todo el mundo desde aquel ya lejano mes de enero de 1953, cuando Chevrolet lo dio a conocer en la Gran Manzana. ¡Larga vida al mito!.

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