Del rallye... a la calle
Versión que rinde tributo al Mundial de Rallyes. En su primer año mundialista Volkswagen se ha alzado con el título (Sébastien Ogier). El fabricante germano lo celebra con el lanzamiento de una versión en serie limitada del Polo, cuya tarifa se cifra en 34.860 euros.

Motor 2.0 TSI (220 CV) y estética específica para la versión «de calle» del Polo WRC.
Debut... y victoria. Prestacional y exclusivo, el Polo R WRC hereda la misma potencia que el Golf GTI (220 CV), «sólo» que con mucho menor tamaño y romana con lo que, como fácilmente puede colegirse, el pequeño de la familia puede presumir de unas cartas de presentación de lo más contundentes: 6,4 segundos en aceleración de cero a cien, 243 por hora de punta y 7,5 litros de consumo medio (bien ajustado para lo que ofrece el coche).
Solamente se ofrecen 2.500 unidades a la venta (producidas en la factoría de Navarra) de las que 50 se destinan al mercado español; fruto de la reglamentación que dicta la FIA (Federación Internacional del Automóvil) para poder participar en el Campeonato del Mundo de Rallyes, habida cuenta que el modelo «oficial» WRC debe basarse en un modelo de serie; así que, la tal normativa —tampoco es nada nuevo— permite disfrutar a los incondicionales.
Sea como fuere, el caso es que el Polo R WRC hace gala de una estética personalizada e inspirada, lógicamente, en la versión de carreras: bandas con los colores del equipo oficial, llantas de 18 pulgadas (neumáticos Dunlop Sport 215/35) y el «número de serie» grabado en el alerón trasero.
También en el interior se respira el ambiente deportivo: asientos anatómicos tapizados en Alcántara, lo mismo que el volante de tres radios achatado en su «polo» inferior, pedales en aluminio perforado, además del pomo de la palanca de cambios y las agujas del velocímetro en color azul. Incluso se monta un reloj de temperatura y un indicador de combustible analógicos.
La caja de cambios de esta versión es manual de 6 marchas —tracción delantera y no existe opción DSG—, la dirección más directa de lo normal —menos vueltas entre topes—, el equipo de frenos monta discos ventilados en las cuatro ruedas y también se monta diferencial autoblocante electrónico XDS, para compensar —y evitar— pérdidas de tracción en el tren delantero.
Diversas piezas en aluminio, el capó delantero tipo «sándwich» (como en todos los Polo) y una reducción de 76 litros en la capacidad del maletero (entre 204 y 882 litros según se abatan o no los asientos traseros) por la necesidad de colocar la batería en el maletero (el 2.0 TSI ocupa más sitio en el vano motor) acaban por redondear un conjunto que ofrece un completo equipamiento de serie (faros bixenón, climatizador, navegador...) y que, como fácilmente puede suponerse, hace hincapié en «la conducción» como razón de ser.