Diario de León

se reinventa

Mayor espacio interior y más maletero. El icónico utilitario incrementa sus dimensiones exteriores y su habitabilidad interior. Tres motores, dos de gasolina y un diésel, conforman una gama mecánica que recorta consumos y emisiones. La diversión está servida…

Publicado por
javier fernández
León

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Sin cambios radicales… siempre Mini. BMW, el patrón de Mini, ha querido -y lo consigue- salvaguardar la esencia de uno de los modelos más icónicamente sugestivos del panorama automovilístico europeo desde hace décadas.

El nuevo Mini, gana una decena de centímetros en longitud, unos pequeños 4,4 en anchura -mayor aplomo estético- y unos imperceptibles 0,7 centímetros en altura. Eso sí, los 2,8 centímetros suplementarios en la batalla permitirán a sus cuatro ocupantes disfrutar de una mayor confortabilidad, a la vez que el fabricante ha optimizado el acceso a las plazas traseras.

También los 211 litros de capacidad del maletero (51 más que el inmediato antecesor) aportan un plus de practicidad. Un crecimiento que, ¿cuadratura… automovilística?, no implica aumento de peso: BMW sostiene -suponemos que con razón- que el nuevo Mini no verá penalizada su romana.

El comportamiento dinámico, una de las esencias del Mini, continuará conservando sus esencias: chasis modificado -aumento de rigidez-, mayor refinamiento de la suspensión delantera McPherson y optimizado multibrazo trasero -herencia BMW i3-, a la vez que estrena servodirección y frenos.

Eso, por no hablar de otra acentuada sensación: el opcional «Driving Mode» que permite elegir, merced a un botón giratorio situado junto a la palanca de cambios, entre modo Sport o Green, además del «MID Mode» que viene montado por defecto. Lo novedoso del sistema que propone Mini, frente a otras aplicaciones similares de la competencia, es la variante ecológica Green, que desacopla el motor y permite rodar por inercia -a vela, en argot automovilístico- con el consiguiente recorte de consumo.

Inicialmente compuesta por tres propulsores, el escalonamiento motorístico de la renovada gama Mini arranca con el gasóleo tricilíndrico Cooper D (116 CV) y se complemente con sendos tetracilíndricos de gasolina: el Cooper de 136 CV y el Cooper S de 192 CV; todos ellos, gasolina y diésel, aumentan su potencia y recortan consumos y emisiones: 3,5 litros de consumo medio para el diésel (96 g/km de CO2).

Se montan de serie cajas de cambio manuales de 6 velocidades y opcionalmente u cambio automático, también de 6 marchas.

Si la renovación exterior se centra en el diseño de los faros, con opción led en el anillo luminoso diurno, los cambios interiores vienen dados por una instrumentación ubicada sobre la columna de dirección (el velocímetro es ahora «legible» y el cuentavueltas pierde protagonismo), a la vez que se incluye una pantalla TFT y diversos opcionales de información y entretenimiento. Tampoco el nuevo Mini pierde un ápice elementos Premium (seguridad anticolisiones, cámara trasera, multitud de airbag, sensor de lluvia…).

En suma, que el mito se renueva… sin perdida de sensaciones.

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