audi a1 sportback
El pequeño... se crece
Cinco puertas, compacto y con espíritu deportivo. El pequeño A1 se ha hecho un hueco en el corazón de los Cuatro Aros con, sobre todo, la mayor versatilidad que ofrece la carrocería Sportback de cinco puertas y un aprovechable maletero. Su tarifa oscila entre 17.510 y 25.160 euros.

El discreto alerón que remata la luneta y los pilotos tridimensionales personalizan la zaga.
Versatilidad a escala. En casi cuatro metros de longitud, Audi propone una carrocería ligera, como marca de la casa por los materiales utilizados en su fabricación y, además, con el también aire de familia que le confiere la —ya «tradicional»— parrilla delantera «Singleframe» con las esquinas superiores de corte oblicuo. Además de las luces diurnas de led y la posibilidad opcional de montar faros con lámparas xenón plus; mientras los grupos ópticos traseros, de efecto tridimensional, también están compuestos por diodos luminosos.
Todo ello, y la posibilidad de solicitar la cúpula del techo pintada en uno de los tres colores «de contraste» disponibles acaba por configurar una imagen bicolor que le viene «que ni pintada» —nunca mejor dicho— a nuestro protagonista.
Con estos mimbres, y aproximadamente dos tercios de la carrocería realizados con aceros de alta resistencia, la «construcción ligera» de la que tanto presume —y con razón— Audi, se convierte aquí en un plus añadido que, hasta hace no tanto tiempo, sólo se utilizaba en modelos de segmentos superiores y que, en el caso de la gama A1 Sportback, arranca su romana en unos contenidos 1.065 kilos (1.165 en el caso de nuestra unidad de pruebas).
En el interior, cuyo tablero de instrumentos «escalonado» recuerda estéticamente al ala —plano— de un avión y con unas salidas de aireación inspiradas en las turbinas de un reactor, además de la consola central ligeramente inclinada hacia el conductor, acaban por configurar una cuidada ergonomía, también una buena postura de conducción.
La particularidad del Sportback, con respecto al A1 «normal» de tres puertas, viene dada por techo que se extiende mucho más hacia la zaga del vehículo, de forma que los ocupantes de las plazas traseras disponen de mayor espacio sobre sus cabezas lo que, como fácilmente puede suponerse, redunda en beneficio de la confortabilidad.
Siete mecánicas de cuatro cilindros, entre gasolina y diésel, conforman la oferta motorística de la gama A1 Sportback, con una abanico de potencias entre 86 y 185 CV, gestionadas, en tracción delantera,por cajas manuales de 5 y 6 marchas, además de por la automática secuencial S-Tronic de 7 relaciones, repartidas todas estas propuestas en dos acabados: Attraction y Ambition, que desde el escalón de acceso cuentan con un completo equipamiento y, en el caso de la terminación superior de gama, con llantas de 16 o 17 pulgadas según las motorizaciones.
Un escalonamiento de gama que, por aquello de la virtud media, «podría» encontrar una de sus versiones más homogéneas en el intermedio turbodiesel multiválvulas de rampa común 1.6 TDI de 105 CV, que entrega 25,6 metros/kilo de par desde sólo 1.500 vueltas, unido al cambio manual de 5 velocidades (existen otras dos posibilidades de 90 y 143 CV) cuya mejor baza hay que buscarla en unos contenidos —y homologados— 3,8 litros de consumo medio por cada centenar de kilómetros... «alguno más», lógicamente, en función del estilo de conducción de cada usuario.
Eso sí, la facilidad de uso y versatilidad interior es otra de las claves del A1 Sportback, cuya capacidad de maletero se cifra en 270 litros (290 si abatimos las plazas traseras).
Los 105 CV del 1.6 TDI mueven sin mayores dificultades los 1.165 kilos de romana, propiciando unas prestaciones acordes con la filosofía de esta versión: 10,7 segundos en aceleración de cero a cien y 190 por hora de punta.
En suma, una versión, ésta turbodiésel de 105 CV, de lo más indicada para quienes pretendan un Cuatro Aros bien terminado, equipado y sin mayores complicaciones a la hora de gestionar una mecánica tan versátil como contenida en consumos y emisiones.