Diario de León

60… y tan ‘campante’

Seat atiza la llama del icónico ‘pelotilla’… «tal como éramos». Desapareció hace décadas de los catálogos de la marca…aunque siga ‘tan’ presente en el imaginario automovilístico español. Sesenta años después de su nacimiento… el 600 sigue vivo.

Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ
León

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Seis décadas… «como el primer día». Iconoclasta representación. Un grupo de incondicionales reconstruye ‘a cielo abierto’ , la esencia del 600…

Tan vivo sigue, el 600, como que la Sociedad Española de Automóviles de Turismo no se ha parado en barras —ni le han dolido prendas— a la hora de ‘fabricar’ —por restaurar— un ‘nuevo’ —novísimo— 600 descapotable: 30 personas y 1.500 horas, un millar de recambios originales y un diseño que respeta —escrupulosamente— las singularidades del mito…

Por si les interesa: lo ‘apellidan’ 600 BMS… sus creadores. ¡Ahí queda eso!

Y ‘eso’ , por si aún les sigue interesando, en el sexagésimo aniversario del icónico ‘pelotilla’ , resulta ser el rejuvenecimiento de un 600 D que ‘sólo’ llevaba… 25 años en ‘estado de letargo’ ; modelo que se mantuvo en catálogo entre 1963 y 1970, años en los que Seat introdujo múltiples mejoras y que el equipo de diseño encargado de ‘fabricar’ el actual 600 BMS ha ‘congelado’ en el tiempo: 1964-1965, para mantener la fidelidad a un 600 D de primera generación y que, en el XXI, se traduce en la conservación del depósito de gasolina cuadrado y situado a la derecha en el vano delantero —‘maletero’ … por entendernos-, paragolpes planos, tapacubos originales de aluminio en las llantas de chapa que, eso también, acaba dando al conjunto de las ruedas la sensación de ‘color marfil’ y, para que nada falte, solamente se abate el respaldo de los asientos delanteros —¡pues claro!— para acceder a las plazas traseras.

Eso sí, solamente una mínima licencia se ha permitido la treintena de ‘fabricantes’ del 600 BMS, siempre —¡sólo faltaba!— con el escrupuloso respeto a las raíces: una pintura exterior gris claro, idéntica a la paleta de colores ‘pintada’ por Seat a finales de los 60 y principios de los 60… aunque con una tonalidad más actual y metalizada.

Mientras, en el interior, se han puesto al día los ‘tejidos’ que se utilizaban en la época: piel en lugar de ‘skay’ —¡qué ‘sudadas’ !-, también en sustitución del PVC —¡qué ‘tacto’ !— que revestía entonces los paneles de la puertas, la zona inferior del tablero de instrumentos y la bandeja portaobjetos.

Incluso ‘aquella’ típica tela «pata de gallo», perecida a la tela de un saco, ha dejado paso a un tejido más moderno y agradable al tacto.

Por descontado que se conservan los frenos de tambor, las llantas de 12 pulgadas y las suspensiones independientes, con ballestón transversal delantero y trapecio oblicuo trasero.

También el motor es el mismo tetracilíndrico en línea de 767 centímetros cúbicos del 600 D.

Todo, absolutamente todo, de origen… hasta el sensor de temperatura de agua en la culata o la salida del cambio —se utilizaban dos tipos de cajas-, son idénticos a los que montaban en la época: 25 CV a 4.600 vueltas, 600 kilos de ‘romana’ y unos contenidos 3,30 metros de largo; 1,38 de ancho y 1,40 de alto, unidos a un cambio manual de 4 marchas (completamente rehecho para la ocasión) y a los 108 por hora de ‘punta’ que alcanzaba el 600 D descapotable y que también alcanza hoy… porque el 600 BMS funciona, y puede circular, porque está homologado, matriculado y con los ‘papeles’ al día.

Es verdad que la calidad y los ajustes del 600 BMS son, como fácilmente puede suponerse, muy superiores a los que ‘lucía’ el 600 D de los años 60: meticuloso repaso a la chapa, cambiando o arreglando todo lo necesario antes de imprimar y comprobar que todas las superficies están perfectas.

En lugar de pintar antes de montar, como en una restauración convencional, se ha realizado lo que se conoce como «montaje en blanco»; es decir, montaje completo del coche sin pintar, lo que permite verificar ajustes y funcionamiento de todos los elementos del coche para, a renglón seguido, volver a desmontarlo, marcar cada pieza, pintarlo y… volverlo a montar.

Consecuencia: un Seat 600 D descapotable ‘clónico’ al que inundaba las carreteras españolas en los 60, sólo que… nuevo y flamante… ¡hecho un chaval! ¡Feliz ‘cumple’ !

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