Calor y frío…

Condiciones extremas, a lo largo y ancho del planeta: de 45º bajo cero a más de 50º positivos, los prototipos y preseries del nuevo Cayenne han cubierto 4,4 millones de kilómetros de pruebas, que se implementan —implementan los técnicos— para armonizar la interacción de todos los componentes individuales y —sobre todo— para probar la estabilidad y funcionalidad de uso práctico por parte del cliente.
Un proceso que incluye duros ensayos de resistencia en bancos de impulsos, una sofisticada instalación hidráulica que aplica vibraciones artificiales sobre el chasis y la carrocería; pruebas que Porsche complementa con test de estabilidad de campo y carretera, realizadas en el Centro de Desarrollo de la marca, además de pruebas de resistencia que se llevan a cabo dentro y fuera de estas instalaciones.
También la vida útil del vehículo se simula en condiciones de especial dureza, una utilización que es poco probable que se le dé al coche cunado pase a manos del comprador. En pocos meses, y con probadores que se van turnando, los coches cubren más de 240.000 kilómetros en situaciones cotidianas de tránsito urbano, en carreteras comarcales y en autopistas.
Para simular una dureza extrema, los prototipos del nuevo Cayenne se han probado en diversos lugares del mundo: los circuitos de Hockenheim y el ‘Infierno Verde’ de Nürburgring-Nordschleife en Alemania; los 12,6 exigentes kilómetros del italiano Nardo; a más de 50º en las dunas de Dubai y en las polvorientas pendientes estadounidenses del Valle de la Muerte o a 45º bajo cero sobre el hielo y la nieve de Alaska.
Ésta tercera generación del Cayenne («E3», en clave de fábrica) resistió continuos arranques y paradas de tránsito en condiciones de calor y humedad de las ciudades chinas y en los circuitos de Suecia, Finlandia y España; incluso se transportaron unidades de prueba a Sudáfrica, Japòn y Nueva Zelanda…