BMW 8 Cabrio. Poderoso ‘lenguaje’… estético
Deportivo abierto, calidad y elegancia deportiva. La ‘Bayerische’ continúa su ofensiva en el exclusivo segmento de los modelos de lujo. Líneas dinámicamente fluidas, capota de estilo clásico, cuatro plazas, apariencia inconfundible… Serie 8 Cabrio.

Emoción… exclusivista. Tras la puesta en escena del Gran Coupé 8, sustituto —por ‘herencia histórica’ — del Serie 6, le toca ahora el turno al ‘cielo abierto’ con idéntico dígito: el 8 Cabrio se muestra tan exquisito como su carácter vanguardista, ‘salpimentado’ con sistemas de ayuda a la conducción de última hornada.
Dos potentes mecánicas despliegan un abanico que BMW propone en clave V8, con 530 CV (M850i xDrive Cabrio) que —‘lo cortés’ … ya saben— homologa 9,9 litros de consumo medio (3,9 segundos de cero a cien) y un gasóleo 6 cilindros en línea (840d xDrive) que rinde 320 CV y consume de media en torno a 6,3 litros por cada centenar de kilómetros (5,2 segundos de cero a cien). Ambas versiones montan la caja de cambios deportiva Steptronic de 8 velocidades y tracción total xDrive, con prevalencia sobre el eje trasero… para no perder ‘la magia’ ; también diferencial deportivo «M», que mejora la motricidad y favorece la aceleración a la salida de las curvas.
Con estos mimbres, y 4,85 metros de largo (1,90 de ancho y 2,82 de batalla), nuestro protagonista hace gala de una silueta presidida por perfiladas líneas, especialmente con el techo plegado; un ‘adminículo’ , su nueva capota, cuyo diseño minimiza el peso con, además, un excelente aislamiento acústico y con una estructura interior que la tensa al cerrarla, lo que acaba por conferir al 8 Cabrio una silueta «coupé»: negra de serie y opcionalmente con efecto plateado —‘Anthracite Silver’ —, se abra o cierre automáticamente en 15 segundos con sólo pulsar un botón; funcionamiento que puede utilizarse en marcha, hasta 50 por hora de velocidad.
Cuando la capota está plegada, queda oculta bajo una sofisticada cubierta, de superficie y costuras a juego con la tonalidad del salpicadero y el panelado de puertas; una cubierta que cuenta con dos sutiles cúpulas a nivel de las plazas traseras.
También se incluye de serie un deflector de viento que, situado por detrás de los asientos zagueros, evita las siempre molestas turbulencias cuando se circula a ‘cielo abierto’ . Opcionalmente, se dispone de calefacción para el cuello, con salidas de aire integradas en los reposacabezas delanteros.
Cuando la capota está cerrada, el maletero tiene 350 litros de capacidad, y la posibilidad de plegado de los respaldos traseros (50/50), abatibles individualmente, propicia un hueco de carga entre el maletero y el habitáculo.
Los bajos de carrocería carenados, el control activo de deflectores y unos ‘esbeltos’ retrovisores exteriores, acaban por optimizar la aerodinámica del 8 Cabrio.