‘Ómnibus de reparto’… otra faceta

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Tras crear su primer turismo en 1890, Armand Peugeot tardó menos de un lustro en desarrollar su primer vehículo comercial: el ‘Type 13’, pensado para el reparto de mercancías y paquetería.
Armand se dirigía así a un nuevo tipo de clientela cuando concibió —y desarrolló— el ‘Type 13’, con motor de3 CV y capaz de transportar hasta 500 kilos de carga.
A renglón seguido, Peugeot completaba su primera gama de vehículos comerciales con un minibús de 8 plazas, el ‘Type 20’ (1897-1900), un pick-up, el ‘Type 22’ (1898) y también su primer camión, el ‘Type 34’ (1900), con la zona de carga cubierta.
En 1904, el ‘Type 64’ se convertía en el primer camión firmado por la marca del ‘León Montbéliard’ que rodaba sobre neumáticos: 1.200 kilos de carga útil y motor de 10 CV, que adoptaba una estética moderna, bastante alejada del aspecto de ‘carreta de caballos’ —sin caballos—, habitual entonces, con motor delantero vertical y un volante inclinado.
Con el estallido de la Gran Guerra, los vehículos de Peugeot podrían a prueba su fiabilidad en el mismísimo campo de batalla: 6.000 camiones producidos durante el conflicto, desde el modelo 1501 (1914-1916) al imponente 1525 (1917), un camión militar moderno, con la zona de carga cubierta con capota de lona, capaz de transportar 4.000 kilos de carga o un pelotón de aguerridos ‘poilus’… equipados para el combate.
Modelos, todos ellos, auténticos protagonistas en la ‘Voie Sacrée’; 72 kilómetros de la estratégica ruta que unía la localidad de Bar-Le-Duc con Verdun: 600 camiones diarios rodando por allí, transportando 263.000 solados y 48.000 toneladas de municiones durante toda la guerra; una carretera tan difícil como castigada por esa intensa circulación.
Tras la firma del «Armistice», Peugeot iniciaba una larga tradición de vehículos comerciales derivados de los turismos.
Lanzado en 1919, el ‘Type 163’ se convertiría en el primer vehículo de la marca con motor de arranque eléctrico y batería que, a lo largo de sus cinco años de trayectoria comercial, incluiría en su catálogo versiones furgoneta y «carretera normanda»; estrategia que también recogerían modelos posteriores hasta los años 80: el 203, 204, 404, 504 y 505 contaron con un amplio abanico de siluetas (camionetas con lonas, chasis-cabina, furgonate o ‘pick-up’).
Como ‘botón de muestra’, en 1937, el SK3 Boulangère —derivado del 302—, se anunciaba con posibilidad de hasta 800 kilos de carga útil; es decir, 12 sacos de trigo, 4 toneles de vino de 220 litros o 6 barriles de 200 litros de gasolina.
La ocupación alemana de Francia impondría la fabricación del DMA (1941-1948), el primer camión de la marca con cabina avanzada, que utilizaba el motor de 45 CV del turismo 402. Con sus 2.000 kilos de carga útil, fue profusamente utilizado por la Wehrmacht en toda Europa. Modelo que Peugeot continuó produciendo tras finalizar la II Guerra Mundial, ya que la planta de Montbéliard no contaba ni con herramientas ni maquinaria para fabricar otro vehículo; así, se lanzaron unidades para funcionar con gasógeno y, a partir de 1946, incorporando frenos hidráulicos, este camión pasaría a denominarse DMAH.
En 1950 nacía el furgón D3 (carrocería monocasco y tracción delantera), popularmente conocido como «nariz de cerdo», por su abultada calandra que permitía alojar motores en posición longitudinal; el sucesor J9 (1981-1991) fue el último vehículo comercial de la marca con cabina avanzada.
A partir de ahí, el J5 (1981-1994), fruto del acuerdo ‘SEVEL’ (Groupe PSA y Fiat) continuaría una tradición que ha siguió, a mediados de los años 90, con el Expert y el Boxer; también el Partner (1996) producido en la factoría española de Vigo, con adopciones técnicas y de confort propias de un turismo medio o un moderno SUV.