Bugatti, ingeniería… artística
Algunos coches definen una generación, mientras que algunas obras de arte trascienden épocas. Pocas creaciones pertenecen a ambos ámbitos simultáneamente. El Veyron Grand Sport Vitesse, firmado por ‘Pur Sang’ Bugatti… es una de estas singulares de arte

Carrocería… esculpida. Obra maestra, con el aluminio pulido ‘a la vista’ como protagonista este Veyron, único en su clase por su condición de haber sido encargado por un incondicional cliente de la marca, acabó por convertirse en toda una artesanal proeza que, entre otras cosas, requirió del transporte de bloques de hasta 20 toneladas hasta la casa madre de Molsheim.
El aluminio pulido confiere a esta creación un carácter único: cada cambio de luz, revela los contornos de la carrocería, realzando la pureza de sus líneas.
Mientras en el interior, el cuero «Rojo Carmín» aporta una intensa profundidad, en perfecto contraste con el brillo del metal. La fibra de carbono a la vista, la rica textura de los materiales y los detalles acabados a mano se combinan hasta crear un conjunto donde cada detalle resulta estar perfectamente ubicado; uniendo la precisión de la ingeniería con los exigentes planteamientos artesanales, dando vida a una visión en la que la tecnología acaba por convertirse en toda una forma de expresión artística. Muchos antes de que el chasis 8.100 tomase forma en los talleres, una exhaustiva investigación exploró las proporciones, las superficies y el juego de luces que definirían la identidad de este hiperdeportivo. Una vez rematado el diseño, el proyecto se envió al taller que Bugatti mantiene en Molsheim, donde excepcionales artesanos darían vida a este singular concepto en el que, cada una de sus etapas creativas, fue meticulosamente documentada a fin de preservar la memoria de uno de los proyectos más ambiciosos de la era Veyron.
No sólo parecerlo… Esta esculpida carrocería, ‘viste’ un motor a la altura de las apariencias: el legendario W16 de 8.0 litros con cuatro turbocompresores capaz de rendir 1.200 CV (1.500 Nm de par); así, el Veyron Grand Spoert Vitesse combina una estética inigualable con el histórico rendimiento dinámico que caracteriza a las realizaciones de Bugatti, cuyo carácter va mucho más allá… de su atractivo visual.
Diez años después de su creación, el chasis 8.100 ha regresado a Molsheim.
Como parte del programa «La Maison Pur Sang», se sometió a un exhaustivo proceso de certificación combinado con una meticulosa restauración y reconfiguración, devolviéndole al vehículo su aspecto original, preservando la autenticidad y la procedencia que hacen de este ejemplar una pieza única. Si cada Bugatti cuenta una historia, algunas unidades ocupan un lugar de privilegio en la historia de la marca: el Veyron Grand Sport Vitesse, con su carrocería de aluminio, ilustra excepcionalmente la inigualable artesanía y el espíritu visionario de Bugatti.
‘La Maison Pur Sang’ acompaña a los coleccionistas en cada etapa de su viaje: desde la investigación histórica, y la procedencia de un vehículo, hasta la identificación del ejemplar perfecto para su colección y, finalmente, la preservación de su autenticidad para futuras generaciones. Adquirir una creación así, también significa participar en la transmisión de un legado. En Molsheim, cuna de la marca esta continuidad se basa en un saber hacer y una experiencia que permiten transmitir el legado del fabricante de generación en generación. Las más excepcionales creaciones de Bugatti… trascienden la condición de simples automóviles.


La carrocería de aluminio ‘viste’ la visible fibra de carbono, materiales de rica textura y artesanales detalles acabados a

El aluminio pulido confiere a esta creación un carácter único; diez años después de su creación, el chasis 8.100… regresa a Molsheim.

Una historia… en cada Bugatti
