Emoción del pasado… mirando al futuro

Revivir una leyenda… sin copiarla, el reto al que se enfrentó el equipo de Diseño Citroën a la hora de reinterpretar el 2CV del XXI: sencillez, alegría de vivir y una silueta única en el panorama automovilístico .
Aventura… creativa. Citroën saca a la luz los bocetos de los diseñadores que ilustraron sus reflexiones, dando vida a este singular concepto.
Inmersión, experimentación e investigación para afrontar un reto tan apasionante como delicado: revivir un coche emblemático del Chevron sin copiarlo, trasladando su espíritu a las exigencias actuales.
¿Cómo dar nueva vida a un coche tan profundamente arraigado en la memoria colectiva?
¿Cómo recuperar aquello que lo hace inmediatamente reconocible al tiempo que se imagina un objeto decididamente contemporáneo?
Este es —fue— el reto al que se han dedicado —en cuerpo y alma— los equipos de Diseño de Citroën durante prácticamente un año.
Los desvelados esbozos y bocetos testimonian la riqueza de las investigaciones llevadas a cabo, desde las iniciales intenciones hasta las decisiones que han ido dando forma al concepto final. La fascinante narración de un proceso que ha explorado cada línea, cada volumen y cada detalle hasta encontrar un perfecto equilibrio entre historia y modernidad.
«Enfrentarse al diseño de un nuevo 2CV es un sueño —apunta Pierre Leclercq, director de Diseño de Citroën-, pero también un enorme reto. El 2CV es automóvil favorito de los franceses y también el modelo más coleccionado del mundo. En el imaginario de los turistas, es el coche que circula por las carreteras, las ciudades y los pueblos franceses. Ninguna otra marca de automóviles cuenta con un 2CV en su legado, así que no podíamos fallar».
Reinterpretar el 2CV no consiste en reproducir sus formas; se trata, ante todo, de recuperar lo que lo hace único: una silueta inmediatamente reconocible, unas atípicas proporciones, un ingenioso diseño y una entrañable personalidad. Más que un mero ejercicio estilístico, el proyecto ambiciona transmitir ese espíritu a una nueva generación.
Precisamente, los primeros bocetos ilustran esa búsqueda del equilibrio, con los diseñadores ‘empeñados’ en explorar diferentes interpretaciones: silueta, frontal y los distintos volúmenes, trabajando en los elementos que conforman la identidad del 2CV.
Objetivo: dotarlo de una expresión más dinámica y contemporánea conservando, a la vez, esa claridad formal que constituye su encanto; el resultado… asume plenamente esa herencia.
Reinvención… detallista. La investigación no se limitó a las líneas generales de la carrocería, se extendió a cada detalle, exactamente con la misma exigencia: recuperar el espíritu del 2CV dándole, al mismo tiempo, una renovada interpretación.
«El diseño neo-retro consiste en expresar las líneas de un coche ya existente con sencillez, pero elaborando cada detalle» (Pierre Icard, diseñador de exteriores).
Exteriormente, los faros desplazados y redondeados, el capó estriado inspirado en las primeras generaciones del 2CV y la línea de techo, curvada hasta el parachoques trasero, retoman los códigos históricos del modelo.
Incluso los amplios guardabarros, los flancos limpios y tensos, además de las reinterpretadas llantas de chapa, acaban por conferirle una firme presencia.
Alegría de vivir… sencillez a bordo. Las banquetas, el volante monobrazo, el pomo de la palanca de cambios en la consola, la
‘Radioën’ y hasta la cesta portaobjetos se convierten en todo un ‘eco histórico’ y de su ingenioso enfoque de la vida cotidiana: no se trataba de recrear un interior de época, sino de diseñar un ingenioso y acogedor habitáculo… sin elementos superfluos.
Así que, el interior del 2CV Concept prioriza el espacio, la luz y la cordialidad a bordo, desde el estampado ‘tartán’ de los asientos hasta los numerosos «guiños» al universo que hizo célebre el 2CV.
Una suerte de nostalgia contenida…
‘la magdalena de Proust’.

Un pasado… emocionante

