Diario de León

Todo un diésel

Jaguar XF 3.0D (V6). El modelo de acceso a la gama XF diésel ofrece excelentes prestaciones y bajo consumo

Publicado por
J. FERNÁNDEZ
León

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Doble turbo. Sustituto del también brillante V6 de 207 CV firmado por PSA que se alojaba hasta ahora bajó el capó del XF, el nuevo V6 biturbodiésel -”realización propia de Jaguar-” presenta un funcionamiento tan agradable como parco en consumos habida cuenta, lógicamente, su potencia (240 CV) y la romana (1.780 kilos) de la que se trata.

Aprovechando el bloque del anterior motor, subiendo la cilindrada hasta los 3.0 litros y aprovechando el empuje del biturbo «en cascada», Jaguar logra alcanzar unos perfectamente domesticados 240 CV que combinan perfectamente con el espíritu de una berlina de lujo donde, para nadie es un secreto, es tan importante la carga tecnológica como el confort de marcha.

La gran baza que esgrime el nuevo V6, además de las prestaciones puras, es el contenido consumo: alrededor de 7 litros homologados; siempre «algo» más, sin duda, si nos dejamos llevar por la «pasión» que propician sus 7,1 segundos en aceleración de cero a cien y sus 240 por hora de punta. Con todo, podrán superarse ligeramente los 800 kilómetros sin visitar el surtidor.

Los 540 litros de capacidad del maletero, también «hablan» bien a las claras de la practicidad de un modelo que, eso también, sigue la moda de sustituir la rueda de repuesto por un kit de reparación de pinchazos; en contrapartida, y por unos módicos 98 euros «opcionales», Jaguar ofrece una galleta de emergencia.

La belleza de líneas es otra de las perlas del XF que, como fácilmente puede suponerse, ofrece in interior tan cómodo como lujoso en el que el voluminoso túnel central de transmisión -”recuérdese que se trata de un propulsión trasera-” condiciona la confortabilidad de la tercera plaza trasera; asunto ciertamente banal en comparación con las demás bondades que ofrece un coche que no carece prácticamente de nada de lo exigible en el segmento de militancia.

El cambio automático secuencial de 6 marchas -”con levas en el volante-” es otra de las delicias del XF, como también lo es el sistema «Jaguar-Drive Control», con la posibilidad de elegir entre distintos modos de conducción-¦ a la carta: el modo «invierno» suaviza las reacciones del motor y del cambio para evitar «patinazos» en las arrancadas; el «dinámico» ajusta la aceleración, caja de cambio y control de estabilidad, priorizando la deportividad. Hasta Jaguar se ha «atrevido» a la adopción del control de estabilidad desconectable (pulsando 10 segundos el botón correspondiente) con lo que el tren trasero permite ciertas «alegrías» dinámicas -”hay que poner en práctica «las manos», desde luego-” lo que, a la postre, no hace más que manifestar el carácter deportivo del modelo.

En fin, que bajo una apariencia de lo más «señorial», el XF esconde las garras del Gran Gato -¦ ¡todo un reto!.

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