Un foco de problemas
Suciedad. La consecuencia más obvia de la presencia masiva de palomas en las ciudades es la suciedad generada. En las zonas con mayor número son fácilmente identificables los restos de excrementos e incluso de restos de estas aves muertas. Esa suciedad provoca, en ocasiones, el colapso de canalones o desagües, y también puede generar daños en aparatos de aire acondicionado o calefacción.
Monumentos: En el caso de los monumentos de las ciudades los daños son importantes. A la suciedad acumulada precisamente en sus elementos más relevantes como relieves o esculturas, se añade el carácter corrosivo que tienen esos excrementos. Todo esto se genera por el contenido de ácido úrico y fosfórico de sus residuos. Y es que los expertos en patrimonio consideran como «agresiva» la acción mecánica que realizan las palomas tanto con las uñas como con el pico sobre los materiales constructivos.
1397124194 Ruidos. En las zonas donde se acumulan las palomas o más aún donde existe una sobreabundancia de nidos el ruido puede hacerse realmente molesto tanto por su permanencia en el tiempo como por su intensidad.
Enfermedades: Es quizás el apartado menos conocido pero uno de los más relevantes. Las palomas que viven habitualmente en las ciudades son transmisoras de enfermedades. Se calcula que generan más de 40, algunas por la transmisión de hongos. Los expertos citan entre ellas la criptococosis, la hiptoplasmosis, la pseudotuberculosis o la toxoplasmosis.