La buena mesa, el mejor espectáculo
El restaurante Formela ofrece la fusión perfecta entre la cocina internacional y la típicamente leonesa
El Hotel Quindós debería figuras en la relación de museos de León. En sus salones y comedores se muestra una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importantes-¦ nos atreveríamos a asegurar que de España. Y especialmente figuran ella los artistas leoneses más señeros del siglo XX. Pero el concurrido hotel, situado al lado de San Marcos, ofrece otro gran atractivo, su popular restaurante, el Formela.
En él han sabido reunir con gran acierto varias corrientes culinarias. Para empezar, este elegante establecimiento hostelero ha sabido conservar las excelencias de la mejor cocina internacional, especialmente francesa, que tuvo en León la mejor representación en el desaparecido restaurante Independencia , un auténtico hito gastronómico en la ciudad. En segundo lugar en el Formela se ha procurado una atención muy especial a los productos y las elaboraciones propias de la tierra leonesa. Y, finalmente, han añadido a esta línea unos claros toques de nueva cocina.
Con todos estos ingredientes bien administrados, Francisco Javier Fernández Martínez, el cocinero de la casa, ha preparado una interesante carta en la que ha sabido conjugar el esplendor de los clásicos, la contundencia de lo leonés y la delicada nota de las nuevas tendencias.
Francisco Javier, tiene una larga trayectoria como cocinero. «Estuve -”nos cuenta-” primero en el Conde Luna, después en el Faisán Dorado, con el genial Benito, y se van a cumplir catorce años de estancia en el Formela». Preguntamos al cocinero por los platos más demandados por la clientela del restaurante. «Aquí lo más solicitado es el Revuelto de morcilla con patatas paja, claro ejemplo de cómo se puede actualizar la cocina leonesa y que se ha hecho famoso». Nosotros recomendamos, como entrantes, los Huevos escalfados sobre pisto, el Revuelto de oricios, las Croquetas de huevo y jamón ibérico, el Hígado de pato con reducción de tostadillo, las Mollejas de toda la vida, el Pastel de pescado y marisco, el Salpicón de rape y marisco, las Verduras naturales salteadas con ibérico y la Escalibada de Tierra de Campos.
Variedad
En pescados ofrecen un tradicional Bacalao a la ajada de Valderas, o una interpretación distinta del mismo pescado a la plancha, con refrito de ajos y cebolla confitada. Pero los pescados de este restaurante se distinguen, más que por su elaboración, por su calidad. Son siempre pescados salvajes, traídos principalmente de los caladeros gallegos y asturianos, que llegan cada día y que son una auténtica delicia.
En carnes la oferta es amplia, comenzando por el Solomillo de ibérico con salsa de queso de Valdeón, y siguiendo con Presa de Ibérico con crema de boletus, Magret de pato con salsa de arándanos, Solomillo de buey al oporto o al foie, y Lomo o chuletón de vaca vieja.
En los postres ofrecen varias genialidades, como su Soufflé de cacao de Astorga con helado de menta o el famoso Soufflé de helado, que se convirtió en su momento en la gran referencia de la carta de la casa. Y también, Tarta de queso con coulí de arándanos, Natillas caseras solo de yema, o una interesante representación de quesos leoneses.
Un auténtico espectáculo gastronómico parta buenos degustadores.