Diario de León

«Emancípate conmigo, Carolina»

León se vuelca con la primera obra colectiva del Musac

Ana Gaitero
León

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Una amplia gama de personas -”cerca de un centenar-” y una decena de colectivos han participado en la primera obra colectiva del Musac: la carpa confeccionada en el proyecto coparticipativo Caminemos Junt@s de la artista anglocolombiana Carolina Caycedo.

La propuesta era emanciparse a través de la donación de una prenda de ropa, su confección o la escritura de lemas. Cada persona colaboradora participa también de la propiedad, aunque su depósito estará en el Musac. «Emancípate conmigo, Carolina», llegó a escribir uno de los artistas-ciudadanos, Carlos Luxor.

Una idea rompedora de la obra de arte tanto en su proceso de creación, en el que todas las decisiones se han tomado de forma colectiva, como por poner en jaque la propiedad museística. Y es que, como dice el lema suscrito por el Centro de los Oficios, donde se confecciona la obra, «si colaboras es posible».

«Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado», propuso Marci Fernández, otra ciudadana-artista. Las asociaciones de mujeres Flora Tristán y Adavas, la Fundación Cauce, la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, la Asociación Cultural Pendones Reino de León, la Asociación Mexicana de León, la Asociación Colombiana Mira y dos asociaciones saharauis de León y Sevilla forman parte de los créditos con la academia Liper y el Taller de Mariateresa.

Hombres y mujeres, niños, niñas, mayores. «Ha habido tanta colaboración que hicimos una extensión de la carpa». Para la artista, la respuesta de León debería «inspirar a otros proyectos locales para abrir más espacios de participación, más allá de las artes plásticas. La gente de León está ávida de participación».

Trabajo, debate y diversión. Es lo que se respira en el taller de tapicería del Centro de los Oficios, donde se remata la obra con la presencia de la artista y la coordinación de Amalia Franco. Unos zapatos, un vestido y un tul negro en recuerdo simbólico del velo que, hasta el Concilio Vaticano II en los años, tocaba las cabezas de la mujeres para entrar en la iglesia católica rematan la carpa.

Más de doscientas piezas se han cosido una a una para dar forma a la carpa que alberga deseos colectivos e individuales en una misma pieza. El techo es un «capricho» de la artista: «Unas melfas -”la prenda de la mujer saharaui-” porque son transparentes y permiten pasar la luz y porque simbolizan la lucha y el papel tan importante de las mujeres saharauis».

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