Una casa cómoda
Ser la última vecina de un pueblo como Penoselo no significa vivir como a principios del siglo XX. Al contrario, la casa de Rosario goza de todas las comodidades y es acogedora. Además, cuenta con servicios que hace un siglo no se habían inventado o eran inventos inalcanzables para una aldea de los Ancares leoneses. Con el teléfono dispone de la teleasistencia, un servicio que presta la Diputación provincial a través de Cruz Roja a más de 2.000 hogares rurales de la provincia. Además, Rosario cuenta con la ayuda a domicilio de lunes a viernes.