Soluciones al ladrillo
José Luis Ruiz Bartolomé huye del catastrofismo y apuesta por explicar cómo se puede revitalizar la construcción en España Contar lo que salió mal es fácil y ser destructivo al mirar hacia el sector del ladrillo es lo cómodo. E incluso está de
«En los últimos diez años hemos construido viviendas suficientes para satisfacer la demanda real de España por 20 años. Es el doble de lo que se debe tener». Ese es el punto de partida del análisis que realiza Ruiz Bartolomé (Soria, 1970) en su Adiós, ladrillo, adiós, un libro que ya deja claro su objetivo en su subtítulo: Claves para superar el crash inmobiliario.
Y es que este asesor en promoción inmobiliaria lo tiene claro, la construcción puede recuperarse aunque también avisa de que no puede ser nunca más «el recurso fácil para lograr dos millones de empleo».
Sus propuestas no van por el camino del intervencionismo estatal, y reclama regulaciones o autorregulaciones que por encima de todo impidan la especulación, pero también porque eviten la implantación de nuevo de una temeridad que al no valorar adecuadamente los riesgos no parte de la realidad.
Para Ruiz Bartolomé es importante aumentar la disponibilidad de suelo, lo que evitará la «omnipresencia de las administraciones», a las que no duda en calificar como «fuertemente responsables de lo que ha pasado».
Este experto en el mundo inmobiliario recuerda que «había conciencia mucho antes de que la burbuja tenía que estallar, pero nadie quiso frenar la rueda que enriquecía a todo el mundo: a los particulares y a los municipios, a los honrados (legalmente) y a los corruptos (ilegalmente), a las empresas y también al fisco.
Este soriano formado en la Universidad de Navarra, el Icai-Icade y el Iese Business School ha vivido en primera persona los años dorados de la expansión del sector desde diversos puestos de responsabilidad en empresas de referencia como Knight Frank, Nexity o Savills, y también como agente y consultor independiente.
Y aunque cree en el futuro de la construcción en España también admite que la situación es complicada y que no está claro que haya tocado fondo. Se muestra crítico hacia los datos y las estadísticas porque en ocasiones llevan a confusión, y alerta de que la situación también tiene complicaciones que están poco nítidas. Y sobre este tema alerta de que la burbuja sigue viva en el sentido de que los precios de los pisos no han bajado todo lo que deberían.
«El mercado está parado y va a estar parado durante bastante tiempo, por el exceso de stock y porque aunque se dice que la burbuja ha pinchado no es verdad», asegura Ruiz Bartolomé, para quien la clave de que no ha habido pinchado es que los precios no se han desplomado.
«Las bajadas no se han producido más por una cuestión financiera que por una cuestión inmobiliaria. La banda está hasta arriba de stocks inmobiliarios que los tiene a unos valores que no son el valor verdadero, pero tiene el problema de que si reconociera el valor verdadero de mercado de esos inmuebles la banca española estaría en quiebra. Ni al banco de España ni a nadie le interesa reconocer esta realidad de manera tan cruda, por eso se está dilatando en el tiempo esperando que las cosas cambien y mejoren a ver si remonta todo», avisa Ruiz Bartolomé.
La clave de futuro pasa, según este experto, por mirar hacia el entorno y observar cómo en España la construcción suponía el doble en aportación al PIB que en el resto de España o cómo en países como en Francia sólo se da crédito al promotor que tiene vendido el 50% del edificio.