Diario de León
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Hasta ahora se consideraba que la línea roja que no debía rebasarse pasaba por los 400 puntos básicos de diferencial entre la deuda española y la alemana, -la famosa prima de riesgo-, y por el 6% de rentabilidad en las obligaciones con vencimiento a una década. Eran niveles considerados hasta ahora como “insostenibles”. Pero ya se han traspasado esas fronteras. Ya se han superado esos límites, así que los analistas y los mercados tantean nuevos horizontes. Como para poner la venda antes de la herida, el diario aseguraba hace unos días que tanto España como Italia podría sobrevivir durante cierto tiempo a tipos a diez años del orden de un 7%. Según el diario británico, “España tiene un endeudamiento bajo y un déficit en descenso, mientras que Italia, aunque su volumen de deuda es el segundo más alto de la eurozona, tiene superávit primario y sus vencimientos se producen poco a poco”. Por ello, según en análisis de FT, “los dos países pueden pagar tipos por encima del 7% durante un tiempo prolongado».

Mejor que tengan razón, porque tanto la prima de riesgo de España como la de Italia ya se han movido en algunos momentos claramente por encima de esos 400 puntos básicos. El Banco Central Europeo, si no lo ha hecho ya, tendrá que ponerse pronto el traje de bombero y tendrá que acudir a apagar los fuegos con su manguera cargada de dinero. Tendrá que comprar bonos italianos y españoles directamente en el mercado secundario (ya ha comprado títulos portugueses e irlandeses) para evitar que arda toda Europa.

Suele decirse que España e Italia son demasiado grandes para caer. Pero las aves de mal agüero, los analistas más pesimistas, los que creen que la zona euro se encuentra en serio peligro, aseguran que ambos países son demasiado grandes para que puedan ser socorridos por el BCE, la UE y el FMI. No son demasiado grandes para caer, son demasiado grandes para levantarse,-o para ayudarles a levantarse-, y eso pone los pelos de punta a toda Europa. Lo cierto es que Italia y España ya bordean el precipicio a diario. La deuda pública española supera el 70% del PIB mientras la italiana rebasa el 120%. Y financiar esa deuda es cada vez más caro y más difícil.

De momento, los gestores internacionales de fondos que han mantenido hasta ahora parte de sus posiciones en deuda española están empezando a limpiar su cartera de estos títulos, para buscar refugio en “bunds” alemanes, en oro y en francos suizos. La alarmante crispación que se vive en el mercado de deuda casi “obliga” a los grandes gestores a tomar esta decisión, mientras los inversores particulares, presas del pánico, malvenden sus títulos, tanto de renta fija como de variable, para recuperar la tranquilidad que da la liquidez. Quizá convenga asumir cuanto antes que todavía no se ha visto lo peor de la crisis en la eurozona.

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