Diario de León

CANTO RODADO

señales, ni de humo

la diputación anuncia la cueva de valporquero al salir de la cabrera pero ni rastro de una señal que ponga «la cabrera» en todo el camino

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León

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El salón de las escuelas de Quintanilla de Losada se ahoga de calor humano. Comienza la sesión. El I Encuentro de Cine Documental Etnográfico y de la Naturaleza en el Medio Rural supuso el estreno, por primera vez, de un audiovisual en el que cabreiresas, sobre todo las mujeres, y cabreireses de todas las edades son sus protagonistas.

No se conocía un acontecimiento similar desde que en 1933 el séptimo arte se presentó en La Baña. Las Misiones Pedagógicas llevaron a La Cabrera el primer cinematógrafo aquel año. Hay fotos que atestiguan la cara de sorpresa y la emoción que sintieron sus habitantes al compartir parte de la cultura universal en aquel lugar al que Fritz Krügger, en 1920, había bautizado como el «fin del mundo». Se ve que no pasó por Finisterre el filólogo alemán.

El documental «La Cabrera, los trabajos y los días», de Miguel Sánchez y Puri Lozano, tenía en vilo al público el sábado 2 de septiembre. Sobre todo al más bajito e inquieto, los niños y las niñas de las escuelas cabreiresas que participaron en su rodaje. Con un comienzo poético y en habla cabreiresa —voz y palabras de Dorita Barrio, de Marrubio— el audiovisual realiza un recorrido por la vida cotidiana de antaño en La Cabrera. Corona Carrera, de Losadilla, y Dorotea Gabella, de Forna, prestan su memoria, su voz y sus rostros para hacer de guías por un pasado no tan remoto en el que todo se hacía a mano y en el que la solidaridad, el trabajo en común, formaban parte de la cotidianidad. La cultura, al ritmo de la maja del centeno o al calor del serano, también era un producto comunitario.

Hay mucho que aprender de ese pasado que tanto estigmatizó a La Cabrera. De ese tiempo en el que la austeridad, en La Cabrera y en mi pueblo, a orillas del Esla, muchas veces se confundió con la miseria y se hizo creer que el bocio era exclusivo de gentes atrasadas.

El encuentro de cine fue una experiencia demostrativa de que La Cabrera tiene mucho que ofrecer, además de pizarra para la exportación. «La Cabrera, los trabajos y los días» también es exportable. Acaba de ser seleccionado entre los 25 documentales que participarán en el II Festival Internacional de Cine Científico y Ambiental de Doñana.

La Cabrera tiene una inmesa riqueza paisajística, etnográfica y cultural muy exportable y vendible pero aún está guardada en las arcas. Y como bien dijo Javier Callado en la mesa redonda que sirvió de colofón al evento, «el buen paño en el arca no se vende». Y menos aún, añadiría el economista de la Universidad de León, Julio Lago, si no se ponen ni señales para llegar allí.

La errática señalética de la provincia a la hora de vender las comarcas y sus valores ambientales y culturales se puso sobre la mesa en Quintanilla de Losada. No hay señales en León capital para ir a Picos de Europa y luego nos quejamos de que Asturias y Santander le sacan más partido. Para ir a La Cabrera, Alta o Baja, tampoco hay señales. Ni de humo. Tiene gracia que saliendo por la carretera de Truchas en Castrocontrigo se anuncie la Cueva de Valporquero o que a la entrada de León por la n-120 se anuncie: Cueva sin más datos. Se ve que la Diputación provincial quiere promocionar a toda costa «su» patrimonio: Cuevas de Valporquero, Estación de esquí de San Isidro... el Museo Etnográfico, el Monasterio de Carracedo o el Yacimiento de Lancia.

Pero es que la Diputación provincial es la representante de hasta el último rincón de la provincia y tiene el mismo deber de anunciar La Cabrera que de llamar a capítulo al Parque Nacional de Picos de Europa, por seguir con el mismo caso, para que se señalice debidamente en León. En esto los Ancares, con la A-6, llevan la delantera. Hasta nueve señales en sentido Galicia y otras tantas en sentido León tratan de meter al viajero en Los Ancares. El problema de las señales es sólo la punta del iceberg de una política turística provincial ausente que urge un cambio de rumbo.

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