Diario de León
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Contra pronóstico, el Consejo Militar egipcio nombró primer ministro a un acreditado economista septuagenario, con reputación de integridad, pero que en 1996-99 fue primer ministro del presidente Mubarak. Anotamos para atenuar la sorpresa que los militares le han encargado la formación de un gobierno de «salvación nacional» y plenos poderes, como piden los incansables manifestantes de la plaza Tahrir.

En estas circunstancias, un general egipcio que no pasa por tonto precisamente, Mojtar el-Mallah, en una intervención mesurada y de homenaje a los manifestantes demócratas y de explicaciones por la conducta de la junta militar, declaró el jueves por la tarde, en plena confusión, que, en su opinión, «la plaza Tahrir no es Egipto». Y si alguien es capaz de probar que sí lo es o que, como cree el oficial, no lo es, tendrá la llave de la trágica y fascinante situación que vive el país, una crisis a la altura del gran Egipto, tan complejo, antiguo, poliédrico y creativo.

Un principio de resultado de una encuesta rápida de cuatro días de observación de lo sucedido autoriza a creer que, ‘de facto’, se ha creado una alianza entre los militares y los islamistas (los Hermanos Musulmanes, no los salafistas, más integristas). El lector no debe creer que los otros partidos se han mojado a fondo, ni mucho menos. De las grandes personalidades con peso específico se subraya su ausencia, El Baradei se presentó por fín hace unos días y solo el partido neo-nasserista Karama, hizo saber por boca de su candidato presidencial, Hamdin Sabahi que su formación «suspendía» su participación en las elecciones del lunes a modo de protesta.

Karama, para decirlo todo, no tiene apenas posibilidades electorales. Aunque lo dicho es un poco reduccionista, la relativa soledad de los manifestantes solo permitía citar dos siglas, la Coalición de Jóvenes de la Revolución y el Movimiento Seis de Abril, como organizaciones políticas. Proceden, sin ironía, de la blogosfera y tenderán a evaporarse con el proceso electoral, mantenido contra y viento y marea, porque registrará un buen resultado para los islamistas y los liberales de toda la vida, porque votará no Tahrir, sino el ‘Egipto’ que parece echar en falta el general.

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