CANTO RODADO
A bombo y platillo
la presunta vigencia de las diputaciones es indefendible si se hacen repartos más propios del poder caciquil que de la democracia constitucional
Más calidad educativa igual a más calidad cerebral». La pintada está a la entrada de Santa Isabel, el hospital psiquiátrico de León. Está firmada por un artista. Un paciente artista. Son muchas las verdades como puños, que he visto y leído en los últimos tiempos pero este grafito blanco, inmaculado, me ha llegado más allá de las neuronas. Porque tiene mucho calado. Denle vueltas.
La cordura se encuentra en cualquier parte menos en las grandes instancias de poder, donde se ha instalado la locura en su forma más perversa. La locura del miedo. La pareja ‘Merkozy’, aunque a ella le horroriza que él la salude con dos besos en la cara, repiten el machacón discurso con una sonrisa de oreja a oreja. A estos ‘haraganes’ (palabra que tanto gusta a la mandataria teutona cuando piensa en el Sur y en el Este más allá de Alemania) hay que meterlos en cintura. Mientras nos asustan como a niños y niñas sumergidos en un cuento de los hermanos Grimm los árboles no nos dejan ver el bosque.
De esta guisa se celebró el Día de la Constitución con más pena que gloria, pese a los intentos de Bono de hacerse protagonista en Madrid y de Carrasco en León. La presidenta, que no invitó ni a vermú para aparentar austeridad ante tanto cargo, volvió a sacar a la palestra el asunto de las diputaciones.
Agraciados y desgraciados
Sí, las diputaciones están muy vivas. No digamos la Diputación de León, completamente remozada palacio adentro y con la mayor parte del personal reubicado o exiliado en San Cayetano, en la periferia del Monte San Isidro. Y anda muy vivo el equipo de Gobierno para hacer los repartos del Plan Especial de Municipios 2011. Fue como un sorteo de la lotería en el que los principales y máximos agraciados, en el sur de León, fueron los municipios gobernados por el PP.
Se queja el alcalde de Villaquejida, de Otro Aire, de semejante suerte. Claro, con casi 1.000 habitantes y dos localidades le ha tocado una pedrea de 30.000 euros. A su vecino socialista, Cimanes de la Vega, con tres localidades para repartir, le otorgan 25.000 euros. En cambio, a los populares de Villademor de la Vega (395 habitantes) les ha caído un ‘premio’ de 45.000 euros. A Toral de los Guzmanes de 42.000 euros y a Algadefe, de 33.000 euros y un solo pueblo.
Claro que los vecinos y las vecinas de estos pueblos no han jugado a la lotería para que les hagan unos pequeños arreglos en sus pueblos. No son el alcalde de Cacabelos, señora Carrasco. Son personas de pleno derecho y seguramente no quieren ser víctimas de conductas caciquiles. Unos al bombo y otros al platillo.
Si la presunta vigencia de las diputaciones provinciales pasa por mantener estas prácticas de repartos arbitrarios, sin tener en cuenta la población y otros criterios objetivos y equitativos, que las supriman ya. Tener tanto poder no es bueno. Nubla la vista y la ley se torna borrosa. Pero no nos confundamos. Tampoco valen los repartos que ‘tradicionalmente’ hacían los partidos en la Diputación en proporción a su poder en los municipios. ¿Le suena, señor Llorente?. ¿Para que sirve el Servicio de Asistencia a Municipios?, pregunto.
‘Concepciones’
Andamos mal de derechos. Ayer se celebró el Día Internacional de los Derechos Humanos y el alcalde prohibió a Amnistía Internacional colgar la pancarta en la calle Ancha. Para no molestar al vecindario, dice la autoridad. La calle es mía, ha dicho. Sólo habrá pancartas institucionales. Son sus ‘concepciones’ del mundo y del mando. De toda la vida, la plaza de las Concepcionistas se llamó de las Concepcionistas. Ahora son Concepciones. Si manda el alcalde....