economía
El consumo no logra levantar cabeza
Con el paro en niveles récord, la financiación restringida y mucha incertidumbre económica, el ánimo comprador se va reduciendo cada vez más

Nuevamente las Navidades, una de las épocas en que el comercio confía en poder recuperar todo el terreno perdido. Pero la contracción del consumo es tal que, pese al optimismo obligado por el calendario, hay cierta precaución en dar cifras. Solo la venta de la tradicional lotería navideña parece recuperarse, ya que se espera que cada español se gaste una media de 71,2 euros en ella frente a los 57,65 del 2010.
Los largos cuatro años de crisis han cambiado los hábitos de consumo. El profesor de Esade, Gerard Costa, afirma que el peor síntoma del consumo sigue siendo la falta de confianza, lo que unido a la pésima situación económica y el continuo aumento del paro está provocando caídas de las ventas del comercio minorista del 7%. Y lo que más tardará en recuperarse es esa confianza, porque también lleva implícitos cambios emocionales. Y de momento, la confianza es negativa.
El índice mensual que elabora el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) apuntaba para noviembre una percepción negativa de 70,5 puntos (sobre un máximo de 200 puntos), 6,4 mejor que en octubre, aunque por primera vez desde abril del 2010 el nivel de expectativas sí supera los 100 puntos.
La ‘letra pequeña’ del estudio del CISapunta que el 75% de los españoles (entrevistados) no ha adquirido un electrodoméstico en el último año, el 84% no ha comprado muebles para su casa, y más del 95% no tiene planes de adquirir una vivienda en el 2012. Por tanto, el consumidor continúa siendo pesimista respecto a la evolución de la economía.
Y precisamente para el nuevo año, la percepción no es mucho más optimista, ante la previsión de que los precios seguirán subiendo. De esta forma, el 81% de los encuestados dice no haber comprado un solo automóvil, moto, mueble o electrodoméstico, tanto grande como pequeño, en el 2011, mientras el 65,2% cree que sus posibilidades de adquisición de estos bienes en el 2012 no variarán y el 22,1% piensa incluso que serán inferiores.
Por lo tanto, todo indica que los niveles de compra para los próximos meses seguirán sin remontar. La última encuesta de presupuestos familiares del INE ha confirmado que el gasto en consumo de los hogares españoles ya descendió un 3,1% en el 2010, especialmente en el equipamiento de la vivienda (-4,6%) y en hoteles y restaurantes (-4,7%), y que en el presente ejercicio dista mucho de remontar el vuelo.
Lo cierto es que, menos en alimentación con caídas del 2%, en el resto de las ventas de productos los descensos se sitúan entre el 5% y el 10%. Costa confirma que es consecuencia del elevado nivel de desempleo y de que los trabajadores que aún mantienen su empleo se muestran cautos, lo que explica el incremento en las tasas de ahorro de las familias (18,5% en el 2009; 13,9% en el 2010 y 11,9% en el 2011, según el INE y el Banco de España). El profesor de ESADE recuerda que esos niveles apenas superaban el 7% antes de la crisis.
Sólo mirar
Pese a todo, el profesor del Iese, José Ramón Pin Arboleadas, llama la atención sobre la afluencia a los centros comerciales, que se mantiene o incluso ha crecido. «Lo que pasa es que mucha gente mira, pero no compra..., o lo hace poco», apuntan desde la patronal del sector, lo que explica que las cifras finales de negocio sean inferiores a las del año pasado.
La distribución está intentando capear la crisis a base de reducir sus márgenes comerciales. Los beneficios se han reducido para todos, pero no de igual forma. Las grandes superficies pueden ofrecer mejores precios con ofertas de dos por uno, o bien la segunda unidad a mitad de precio. Los pequeños comercios, sin embargo, solo han podido competir con especialización de productos y servicios, llegando donde no alcanzan los grandes gracias al trato personal y la fidelización de sus clientes.
Lo único que cabe esperar, constata el profesor Costa, es que «cada uno salga por sí mismo de la crisis», tanto empresas como consumidores. Y la confianza solo se recupera «progresivamente».
Además, los comercios han empezado a tener en cuenta que el consumidor se está «costumizando», esto es, cada vez se debe atender más a las necesidades individuales que de la familia, ante el crecimiento de los hogares unipersonales o familias monoparentales. Y el sector lo hace, mirando cada vez más las edades, hábitos, nacionalidades y horarios de trabajo.
Junto a la reducción de márgenes, la distribución también debe buscar cómo lograr financiación, cuyo acceso cada vez está más restringido. El presidente de la Confederación Española de Comercio (CES), Manuel García Izquierdo, confirma que obtener un crédito para reinvertir en el negocio es uno de los grandes problemas del sector, y así se lo trasladará al nuevo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien ya se ha comprometido a recibirles.