Se Acabó lo que se daba
El Banco de España ha lanzado una andanada de recomendaciones a las entidades financieras para que limiten la rentabilidad de sus depósitos. Unas recomendaciones que, en la práctica, son de obligado cumplimiento. Con ellas trata de acabar con la guerra de depósitos que ha llevado los rendimientos del ahorro hasta niveles superiores al 4%. Esa espiral de subidas en la rentabilidad de los depósitos amenazaba con poner de nuevo en entredicho la tímida recuperación del crédito.
El Banco de España ha «sugerido» a las entidades financieras, tanto bancos como cajas, que limiten al 1,75% la rentabilidad máxima que ofrecen a los depósitos a menos de un año. El tope queda en el 2,25% para depósitos a entre uno y dos años y en el 2,75 para imposiciones a más de dos años. Por su parte, las cuentas corrientes a la vista no podrán ofrecer más de un 1,25%. Como comparación obligada, las letras del Tesoro a un año ofrecen una rentabilidad del 1,5%, según los resultados de la última subasta. Los bonos públicos a tres años se colocaron en la última subasta con un rendimiento del 2,77%.
Esa limitación a los depósitos bancarios afecta también a los pagarés y a los bonos bancarios. Ahora falta por saber si supone una restricción de la competencia, porque estas recomendaciones no afectan a los bancos extranjeros que operan en España. Éstos se rigen por las regulaciones de sus respectivos países de procedencia. Las entidades extranjeras que operan en España mediante filiales, no mediante sucursales, tienen las mismas limitaciones que los bancos españoles. Entre las entidades internacionales que operan en España a través de filiales se cuentan BNP Paribas, Deutsche Bank, Citibank o Barclays.
Pero hay otras alternativas rentables para colocar el ahorro. Hay que buscarlas en los fondos de inversión. Hay en el mercado fondos de retorno absoluto y productos de gestión alternativa con rentabilidades que pueden alcanzar el 5%. Los fondos de inversión de renta fija ganan atractivo, sobre todo para los inversores que no quieren correr riesgos. Dentro de esta categoría, hay que decantarse por los fondos que invierten en bonos corporativos globales. Los analistas creen que serán los fondos garantizados los que se lleven el gato al agua. Ofrecen menor rendimiento, pero una mayor seguridad.
Conviene saber que los fondos de inversión gozan de mejor tratamiento fiscal que los depósitos. El patrimonio puede ser traspasado de un producto a otro sin pagar impuestos, hasta que no se reembolse definitivamente el dinero invertido. Los depósitos bancarios están protegidos por el FGD, el Fondo de Garantía de Depósitos, que cubre hasta 100.000 euros en caso de insolvencia del banco. Por su parte, el fondo de Garantía de Inversiones, el Fogain, protege a los inversores en fondos ante una posible quiebra de la empresa gestora. El límite asciende también a 100.000 euros.