A la última
La calceta de la abuela está de moda
La ropa artesanal tricotada por la ‘yaya’ vuelve a estar en el punto de mira y, cómo no, de estilo

En la entrada de la tienda Granny’s Finest hay un gran cartel que dice: «se buscan yayas para tricotar», un mensaje que invita a entrar en un pequeño comercio en el corazón de Rotterdam donde la moda tiene el valor sentimental de la calceta artesana de la abuela.
Sus bufandas, guantes y otros complementos son creaciones de diseñadores jóvenes y tricotadas por mujeres de edad avanzada que cada viernes se reúnen en el comercio armadas con sus agujas de calceta y ganchillo.
Jip Pulles, uno de los cofundadores de esta tienda cuyo nombre se traduce como el de «las mejores abuelas», explicó que el proyecto surgió a raíz de una visita de su socio Nick van Hengel al asilo de ancianos en el que reside su abuelo.
«Allí vio a una abuela que tejía sin saber exactamente el qué, pero de una manera increíblemente dedicada y relajada», explicó.
Hace año y medio esa imagen encendió la luz a los entonces estudiantes del último curso de empresariales, que empezaron a desarrollar un concepto de tienda de moda que combinase «los diseños de creadores jóvenes con la pericia artesanal de las abuelas».
Así se sumaron a una corriente internacional, bautizada por la académica británica Kate Flether como ‘moda lenta’, y alternativa a la producción rápida y en masa de las firmas de bajo coste.
La marca no quiere caer en el estereotipo de la «bufanda de la abuela que pica», alejada de un estilismo contemporáneo. «La idea romántica de la abuela, combinada con las ideas jóvenes, se traduce en productos con un estilismo en boga, en cuanto a colores o tejidos», señaló Pulles.