Un Netanyahu Menor
Insólito para los estándares europeos por su duración (siete semanas), el proceso de creación del nuevo Gobierno de coalición en Israel traduce con precisión de orfebre los cambios operados en el escenario israelí e incorpora a una nueva estrella, Yair Lapid, la gran esperanza del gran cambio.
Lapid es universalmente descrito como centrista, pero el centrismo tuvo su apoteosis con el invento llamado Kadima, el partido fundado por Ariel Sharon y administrado después por Ehud Olmert y Tzipi Livni que fue el más votado hace cuatro años… y ahora está prácticamente desaparecido en manos del general (retirado) Saul Mofaz. Livni por lo menos, percibió el peligro y fundó su propio grupo, Hatuah (Movimiento), con el que consiguió media docenita de escaños que en un fraccionado Parlamento de 120 son un tesoro.
Equivocándose mucho, Livni ha aceptado ahora ser ministra de Justicia y encabezar el «equipo negociador con los palestinos»… bajo la mirada atenta del propio Netanyahu. Esto es una noticia: habrá negociación con los palestinos, que exigen una congelación previa de la construcción de más viviendas en su suelo ocupado, a lo que se opone tajantemente el nuevo ministro de Industria y Comercio, Naftalí Bennett, un judío norteamericano emigrado a Israel, multimillonario y metido en política para recoger la herencia del viejo y desaparecido Partido Nacional Religioso.
Bennett se ha asegurado para los suyos el ministerio de Construcción y Vivienda, es decir, parte central de la política de asentamientos y es explícitamente opuesto a un eventual Estado palestino… Así, pues, un Gobierno de la derecha nacionalista clásica, el nuevo centrismo de Lapid, la ultraderecha de los ‘settlers’ (colonos) y la guinda del pastel amable de la Sra. Livni con el general Moshe Yaalon (Likud) en Defensa y Avigdor Lieberman (Israel Beiteinu, en lista única con el Likud de Netanyahu) en Exteriores es el nuevo Ejecutivo de coalición en Israel. No servirá de nada en lo tocante al conflicto con los palestinos y el presidente Barack Obama, que llega el próximo miércoles en visita oficial al país, lo sabe perfectamente.