el siguiente eslabón
Grecia, Irlanda y Portugal no eran la ultima frontera. Falta por saber si lo es Chipre, un minúsculo país que no ocupa siguiera una isla entera, pero que zarandea la estabilidad de la vieja Europa. Chipre a pesar de que apenas supone un 0,2% del PIB comunitario ha puesto en jaque a los mercados financieros y amenaza con convertirse en el primero en abandonar del euro. De momento, se ha hecho con el dudoso galardón de convertirse en el primer país que sufrirá un impuesto sobre los depósitos bancarios.
Ahora los mercados se preguntan si Chipre será el último en caer y en necesitar la ayuda de sus vecinos, o si cabe esperar más episodios similares. El gran temor, lógicamente, es que entre en crisis alguna de las grandes economías de la zona euro, como pueden ser España, Italia o, incluso, Francia. Es difícil que ello ocurra, aunque no hay que descartarlo todavía taxativamente.
El gran foco de incertidumbre, el más cercano, viene de la mano de Eslovenia, un pequeño país que formaba parte de la extinta Yugoslavia, que soporta un sistema financiero muy deteriorado y una situación económica muy debilitada. La recesión ha complicado enormemente las cosas. El nuevo gobierno intenta poner en marcha medidas de reducción del gasto público, al tiempo que quiere rebajar el impuesto de sociedades y aumentar las desgravaciones fiscales para las inversiones en investigación, sin olvidar la congelación de las pensiones. Son medidas necesarias, pero seguramente no suficientes. El país se encuentra en una situación muy similar a la italiana, marcada por la difícil gobernabilidad. Eslovenia puede ser el siguiente eslabón en caer
Y ya se sabe que una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. Las cifras absolutas no son demasiado importantes. Algunos comparan la situación de Eslovenia, Chipre o Grecia con el veneno de una serpiente, que provoca grandes males con pequeñas dosis. El rescate de Eslovenia se puede solucionar con unos pocos miles de millones de euros. El problema se encuentra en si finalmente Chipre y Eslovenia no consiguen comprometerse a realizar las reformas que les exige Bruselas y si finalmente uno de ellos o ambos tienen que abandonar el euro. Nadie quiere que ello suceda, por la mala impresión y el nerviosismo que generaría una desmembración de la zona euro, aunque sea comenzando por sus apéndices más pequeños.
La gran pregunta es ¿Chipre es un caso aislado, Chipre es diferente, o es un peligroso precedente? ¿Hay que asumir que de ahora en adelante parte de las ayudas que necesiten algunos países exigirán la contraprestación de un impuesto al ahorro? Eslovenia, sin nadie lo remedia, será el próximo eslabón de la cadena.