Emergencia en los emergentes
La Reserva Federal de Estados Unidos destapó hace unas semanas la caja de los truenos al poner sobre la mesa la próxima retirada de las medidas de estímulo económico. Ben Bernanke, presidente del poderoso banco central estadounidense, quiere eliminar la expansión cuantitativa al mismo ritmo que vayan mejorando las grandes variables macroeconómicas.
Un discurso tan razonable como éste ha generado todo un terremoto en los mercados financieros. La semana pasada Bernanke matizó sus propias palabras al asegurar que todavía hacen falta esos estímulos y que los tipos de interés no subirán necesariamente, ni de forma automática, ni siquiera cuando la tasa de paro baje del 6,5%. Sin embargo, la mitad de los consejeros de la Reserva manifestaron en su última reunión su predisposición a que las medidas comiencen a retirarse antes de que acabe el año. En cualquier caso, la amenaza de un progresiva desmantelamiento de las medidas de expansión cuantitativa ha provocado gran incertidumbre en las numerosas economías que han levantado el vuelo al calor ?precisamente? de las generosas medidas de estímulo de la Reserva Federal (Fed). Ahora Bernanke estudia cómo poner fin al largo periodo de dinero fácil y barato sin que la actividad económica desande el camino y sin que los mercados se resientan. No va a ser fácil, porque, lleva tiempo comprando bonos a un ritmo vertiginoso de 85.000 millones de dólares al mes.
Los mercados emergentes se están viendo y se verán especialmente perjudicados. De hecho el Fondo Monetario Internacional ha rebajado sus previsiones de crecimiento mundial para este y el próximo año, precisamente, a ese cambio de dirección de la Fed. Si Estados Unidos comienza pronto a retirar sus compras de bonos y si China reduce sus importaciones de materias primas se pueden complicar las cosas en los mercados de acciones, bonos, «commodities» y divisas.
Con menores perspectivas de crecimiento y con unos mercados que empiezan a estar sobrevalorados, los países emergentes se enfrentan a la amenaza de la inestabilidad. Por ejemplo, muchos economistas advierten que el mercado inmobiliario chino podría colapsar después de años con una burbuja que se hincha sin cesar. Muchas economías en desarrollo tendrán que lidiar con una caída de sus exportaciones debido a la desaceleración de China.
Otros países, como Brasil, están subiendo tipos para luchar contra la inflación, lo que puede ahogar el crecimiento económico. La tasa de paro está en Brasil en el 5,8%, su mínimo histórico, pero la actividad económica se está enfriando al tiempo que la inflación aumenta. Las recientes protestas callejeras en Brasil pueden ahuyentar la inversión extranjera, que es especialmente importante en el país de la samba.
Han tenido su momento de gloria, pero hoy en día hay que pensárselo dos veces antes de invertir en estos países.