CANTO RODADO
blanco casi negro
cosechamos órgano sin igual en la catedral después de treinta años pero no tocará por las juntas vecinales ni por las cuencas mineras
Luna de septiembre. Luna de cosecha. Tiempo de pimientos y de los últimos tomates. Uvas y ciruelas. Membrillos y patatas. Peras. Y hasta un órgano sembrado hace 30 años. Salió con 4.344 tubos y 18 toneladas. Que presuman los de las calabazas gigantescas. Fueron los pendones a recibirlo a la plaza de Regla. Y miles de personas. Ondearon damascos rojos carmesí, como el reino perdido, verdes, como las tierras repobladas, reconquistadas, morados, azules, dorados... Remaban al atardecer sobre el cielo. Adulados por la luna ya menguante. Y por los dos millones que nos costó.
Vinieron los que no saldrán a defender las entidades locales menores. Ni tocarán la campana para que viva el concejo. No hay que mancharse. Quien siembra vientos cosecha tempestades, dicen. Se avecina la tercera desamortización. La más cruel porque venderá el patrimonio de los pueblos, el 30% de la provincia, para enjugar las deudas municipales. Y el órgano de la Catedral tampoco tocará por los pueblos.
Más sufrimiento
Tiempo de cosecha. No para los mineros. No para Laciana. Dieciocho meses. Dos embarazos. Ojalá. Un plan para 2018. Un gran ataúd pintado de blanco para las cuencas. ¿Qué hay ahora que no había hace año y medio? Mucho más sufrimiento, asfixia y miedo. Obreros enfrentados con obreros. Asturias contra León. El carbón de importación desfilando impunemente y con escolta por las cuencas cerradas. Y los mineros al Banco de Alimentos. Caridad sin derechos.
Aniquilaron la lucha de clases para que se aniquile entre sí la clase trabajadora. El hormiguero funciona la mar de bien. Las hormigas no miran ni saludan a sus compañeras. Sólo cargan paja que pesa como hierro. Caminan a ras de suelo. No aspiran a ver montañas ni a refrescarse en un lago. Ni mucho menos a oír el canto de las cigarras. Su único fin es el invierno y una cueva.
Vía muerta
Tiempo de cosecha. Con vías muertas. Ya no hay tren para León. Ni de vía estrecha. Se lo llevó la corrupción. Y el alcalde sin enterarse. Tanto ir y venir a Madrid y los del Adif se la juegan con una filtración. Emilio Gutiérrez ya no ve tan mal que La Asunción sea la próxima estación de Feve. A lo mejor le entra devoción por los barrios y se decide a destinar el centro cívico León Oeste, bonito y caro continente vacío de contenido, para cuna del parlamentarismo. O alguna cosa útil. Se oyen ecos de participación ciudadana en el PSOE y las Nuevas Generaciones quieren pisar la calle para sentir su pálpito.
Los comprometidos por León tienden la mano desde una mesa y arropados por su pendón, el cartel electoral. Pero no se atreven a ir a Laciana. Como el superconsejero Silván, están a otra cosa mariposa. Ni los medianos cargos de la Junta se atreven a cruzar el puente de Las Palomas. El subdelegado manda su espíritu y el del Gobierno con la Guardia Civil.
Sin rendirse
Tiempo de cosecha. Nuevas ideas. Andar contracorriente. En bici. A diario. No una vez al año porque el Ayuntamiento corta las calles y lo organiza El Corte Inglés. Tiempo para reclamar la renta básica por persona en lugar de lamentar los costosos rescates de la banca. Tiempo de Arenci. De exigir a Gallardón que no meta mano en los cuerpos de las mujeres. Femicletacción. De parar el abuso de los créditos hipotecarios y conseguir que se abran las miles de casas vacías. Stop Desahucios León.
«El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos», dice Ilsa a Rick en Casablanca . «No parece el mejor momento», contesta él. Pero sólo tenemos el presente. Quizá las utopías se construyen sin ladrillos, sino, como gritan las Mujeres del Carbón, «¡ alienda y sin reblar !».