pequeños pero matones
Las acciones de Gamesa, la empresa de los generadores eólicos, han subido un 350% en este año. A pesar de ese espectacular registro, Gamesa no es el mejor valor de la bolsa en 2013. Hay dos títulos que lo han hecho todavía mejor. Carbures ha subido en bolsa más de un 700% este año y Gowex un 500%. La de Carbures es la mayor subida que se recuerda en el parqué en los últimos 15 años. El otro rey de este ejercicio, otro de los valores más seguidos por los inversores ha sido Gowex, una empresa pequeñita pero matona, que ha conseguido dejar en nada el logro de Gamesa al tiempo que se ha acercado al récord de Carbures. Gowex cotizaba a finales de 2012 a 2,24 euros. Hoy se paga claramente por encima de 13,50. Se ha revalorizado, por tanto, a un ritmo mensual superior al 40%. No es frecuente ver cosas así. Gowex supera ya los mil millones de euros en capitalización bursátil. Está por encima de al menos a medio centenar de compañías que se negocian en el mercado abierto
Gowex cotiza en el MAB, el mercado alternativo bursátil. Pero sus ‘fans’ esperan que pronto dé el salto al mercado continuo abierto. Sólo cuatro compañías del MAB cotizan ininterrumpidamente desde las nueve de la mañana hasta el cierre, a las cinco y media de la tarde. Se trata de Carbures, Gowex, Ibercom y Neuron. El resto lo hace bajo la modalidad de «fixing», es decir marcan sólo dos cambios al día, a las 12 y a las 16 horas
Los analistas esperan buenas cifras de Gowex. Creen que los números avalarán y darán consistencia y explicación a la subida en bolsa del valor. La compañía de telecomunicaciones Todo son ventajas, excepto por el efecto de dilución del capital que generan estas operaciones de aumento de capital. Pero en valores que se han revalorizado tanto y tan deprisa, los inversores asumen sin problemas este «handicap». Además, Gowex ha ejecutado un «split» en la proporción de una a cinco.
Cinco acciones nuevas por cada una antigua. Ha modificado el valor nominal de sus títulos de 0,05 euros que tenía anteriormente a 0,01 euros por acción, por lo que el número de títulos que componen su capital ha pasado de 14,4 millones a 72,3. Con un «split» se consigue que unos títulos que se negocian a precios muy altos lo hagan más abajo. Eso facilita la entrada de pequeños inversores y produce un cierto efecto «psicológico» que hace pensar que el valor está barato
Por el contrario, con la operación inversa, con un «contrasplit» la empresa consigue que sus acciones se negocien a un precio más elevado, por lo que pueden salir del atolladero que supone habitualmente cotizar a niveles muy bajos, de tan sólo unos céntimos. Cada salto de un céntimo en la cotización supone un movimiento enorme en términos porcentuales, lo que complica la operativa de los inversores.