Diario de León

HADAS LEONESAS (ii)

reinas e hilanderas

en paradaseca cuentan que la reina urraca parió debajo de un hórreo, y en rosales, que la peña la mora fue aupada hasta allí por una de estas mujeres prodigiosas: la llevó en la cabeza mientras hilaba

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nicolás bartolomé pérez/ emilio gancedo
León

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De todos los nombres que reciben las hadas leonesas quizá el más evocador y misterioso sea el de Urraca, Doña Urraca o Reina Urraca; porque, en principio, parece remitirnos a los tiempos de la monarquía leonesa cuando varias reinas, infantas y damas de la nobleza de este reino recibieron tal nombre. Basta citar como ejemplo a Urraca I (1109-1126), la única mujer que gobernó por derecho propio un Estado medieval hispano. La existencia de una Urraca legendaria en la tradición oral leonesa podría deberse al recuerdo folclorizado de alguna de esas venerables féminas de la realeza del viejo reino; en todo caso, las leyendas sobre esta mujer mítica son muy escuetas, como, por ejemplo, la que se localiza en Carracedelo por donde pasaba un camino empedrado que iba de Ponferrada a Villadepalos (Villadepaus, en gallego berciano), al que llamaban de Doña Urraca.

En Paradaseca hay una capilla en cuyas cercanías hubo un cementerio en el que cuenta la tradición local que allí estuvo la Reina Urraca, y también que en este pueblo la Reina Urraca parió debajo de un hórreo. Otra leyenda señala que anduvo por Anllares (Anchares, en leonés), y que llegó desde El Couto escapando de una epidemia; la casa donde se hospedó fue la primera del pueblo y el origen de la localidad.

Por otro lado, en el pueblo lacianiego de Rabanal d’Arriba hay un castro donde vivió la Reina Urraca; y en Molinaferrera encontramos un Castillo de Doña Urraca, también conocido como Castrillín, con una narración que indica que una mora que vivía en la Fuente la Mora lavaba allí la ropa de Doña Urraca. Esta Urraca mítica no es exclusiva de León pues conocemos de su existencia en otras tierras, especialmente en Asturias, Navarra y el País Vasco. Precisamente en tierras vascas y navarras esta denominación se relaciona con el ser mitológico principal vascón, Mari, una mujer sobrenatural a la que se describe como una especie de divinidad subterránea y telúrica, y que recibe, entre otras, denominaciones como Mari Urraka, Mariarroka o Mariburrika.

En el País Vasco, como en León o en Asturias, es frecuente que este numen femenino tenga un nombre que indica un origen noble (dama, reina, doña), y que se vincule a lugares como palacios, castros o cuevas. Urraca es para algunos filólogos un nombre de origen vasco, lo que quizá sea una evidencia de la antigüedad de este mito localizado especialmente en el norte de España, y cuyos orígenes son seguramente anteriores a los tiempos del reino leonés.

Filanderas gigantes

Otro tipo de hadas que presentan una singularidad propia son aquellas que se manifiestan como hilanderas gigantescas o, al menos, poseedoras de una enorme fuerza. Así, en el pueblo omañés de Rosales, en concreto en el monte llamado Alto la Salsa, hay una gran peña enhiesta conocida como La Peña la Mora de la que se dice que fue subida por una mora desde el curso fluvial más cercano, situado a más de un kilómetro, hasta su emplazamiento y todo ello con la roca sobre su cabeza mientras hilaba. En Toreno existe una tradición semejante referida a la Peña la Mora, trasportada sobre su cabeza desde el río Sil hasta su ubicación por una mora filandera. En la comarca de Luna (L.luna, en leonés) la leyenda afirma que el Sierru la Mora fue colocado allí por una mora con su dedo meñique. Pero este tipo de leyendas también aparecen cristianizadas, como constatamos en el Cantu l’Arbechu, en Susañe (Susane, en leonés), del que refiere que fue llevado hasta allí por la Virgen María quien transportó la enorme piedra en la cabeza con el Niño Jesús en brazos, mientras hilaba con rueca y huso.

Las anteriores no son las únicas hadas hilanderas de la mitología leonesa. De hecho, en el próximo artículo de La llariega trataremos de la hiladera fantástica más destacada de nuestro imaginario popular.

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