CANTO RODADO
paraísos rurales
vamos a los paraísos rurales porque los fiscales están muy trajinados por pujol, bárcenas... que guardan hijuelas de dinero negro en bancos suizos
Echa agosto a andar, viajero, de fiesta en fiesta. De pueblo en pueblo. Echamos la llave a la ciudad y quedan vacíos los despachos de los directores generales. Herrera cierra por vacaciones los jueves de consejo y Rajoy abre los micrófonos para pregonar la mejoría del país. Y el sol llora de pena. La gente mira a los bolsillos y los ve vacíos, si acaso con algún agujero que remendar. A ver si en la feria hay un poco de hilo. O un poco de vino, para olvidar.
Nos vamos de viaje con maletas de mimbre y sombreros sembrados de flores. Llevamos mucha tela (que no pasta). Enfilamos rumbo a los paraísos rurales. Al Val o a Portugal. A Astorga, A Murias o a Sosas de Laciana. A cardar la lana, a palhitear , a oír cantar los versos de Panero, Leopoldianas , a ver batir la mantequilla. A sentir correr el agua. A segar estrellas con la mirada, a recoger las lágrimas de San Lorenzo. A ser sirena en el Curueño.
Sin cobertura
Paraísos rurales con el futuro fiado al veraneante y a los tres días de fiesta, sin cobertura para móviles —sólo un poco en el Jano o en aquel pico— y con la alta velocidad de Internet en fondo de saco, como la del tren de León. No se ve a los cargos y encargados de la Junta por los pueblos. Sólo Silván asoma la cabeza en alguna feria. En cambio, el presidente de la Diputación no descansa. Marcos Martínez tiene este verano más bolos que la orquesta San Francisco. Vamos a los paraísos rurales. Recordando a Concha Casado, doña Concha. Saludos de José Enrique, el de Matalabos, el que le hizo las cachas. Pastor trashumante. De Candemuela.
Los paraísos fiscales están muy trajinados por Pujol, Bárcenas... Gente de clase bussines y visaoro . De maletín y guante blanco. Palo de golf (o escopeta) y rubia en el otro brazo. Gente que hereda, dicen, millonadas... Mayorazgos de dinero negro. En este país se hereda todo, desde la corona hasta la hijuela de oro guardada en un banco suizo. Y sin impuesto de sucesiones, ni de transmisiones. Todo limpio del polvo y paja. La trilla la hacen sobre nuestras espaldas.
Ahora quieren que se hereden las alcaldías. Cuando la gente grita Podemos el poder contesta Jodemos. Y se saca una ley de la manga para que gobierne el alcalde de la lista más votada. Quieren confiscar los paraísos rurales y amordazar a las minorías los paladines de sellos, placas y museos de la Cuna del Parlamentarismo. La cuna que los meneó, diría mi tía Eloína.
Paraísos rurales convertidos en áreas funcionales, satélites sin nombre de capitales fantasmales. Desde la Junta disuelven las comarcas naturales y parten La Cabrera y la Maragatería en trozos porque han visto una carretera en el mapa que queda en la línea de Ponferrada. Lo malo es que no han circulado por ella, a 2.000 metros de altitud, y menos aún en invierno.
Vamos a los paraísos rurales. Vuelven al pueblo hasta las gentes desahuciadas por los pantanos. Los taxis negros y amarillos de Barcelona. Los aluches y los vendedores ambulantes hacen el agosto. Los olegarios con los versos a Oliegos, a la orilla del pantano de Villameca. La Poesía para Vencejos en Palacios de Valduerna, los Versos del Hayedo de Busmayor...
Revienta la nube
Un 2 de agosto, que creían mayo, entraron en Madrid un grupo de desempleados con pancarta y con bocadillo al grito de dignidad. Un espejismo en el desierto de la ciudad. «Ensayan con los españoles para ver cuanto aguantan», tiene razón Susan George.
Entra agosto, pica el sol y sólo revientan las nubes, mientras el mundo es una feria trágica que contemplamos desde este tíovivo rápido del verano. Lo malo es cuando te toca hacer de blanco. Pelotazo va y viene. El muñeco se derrumba, una, otra y otra vez... No caen las bombas en Gaza, las tiran. No son muñecos. La gente es real y muere.